Físicamente dejó de existir Héctor “El Gallo” Pellicer. La noticia sacudió a gran parte de la sociedad correntina, a sus amigos de tantas batallas deportivas y de tertulia en el Corrientes Tennis Club; a centenares de amigos y clientes de su moderno local comercial asentado históricamente en la esquina de Jujuy y 9 de Julio donde trabajó “desde siempre”.
Por las manos mágicas del “Gallo” Pellicer, pasaron miles y miles de problemas en cerraduras de todo tipo. A cualquier hora y en cualquier lugar, él siempre fue sinónimo de solución.
La triste noticia de su fallecimiento se viralizó rápidamente y más de un correntino dejó correr un lagrimón. Las calles correntinas ya no lo verán trasladarse raudamente en su motocicleta, seguramente, para solucionar alguna emergencia de alguien que “se quedó afuera” o tuvo algún inconveniente con alguna cerradura o la llave de su casa, del automóvil o de lo que fuere.
Hoy sus familiares y amigos le dicen “adiós querido Gallo”, a Pellicer se le cumplió su paso terrenal; pero como viejo sabio seguramente ya se las habrá ingeniado para abrir las puertas del cielo. QEPD.