Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC muestran que la pérdida de poder adquisitivo en Corrientes obliga a las familias a usar ahorros, endeudarse y hasta vender bienes para cubrir necesidades básicas. La crisis se profundiza en la era Valdés.
La situación económica en Corrientes refleja una tensión creciente en los hogares: según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, el 39% de las familias recurrió a sus ahorros para llegar a fin de mes en el primer trimestre de 2025, un aumento significativo respecto al 16% registrado en 2017. Este dato evidencia que la pérdida del poder adquisitivo es cada vez más severa, y que las reservas familiares ya no alcanzan para cubrir necesidades básicas.
La dependencia de préstamos también crece: el 16% solicitó ayuda a familiares o amigos, mientras que un 15% se endeudó con bancos o financieras. Estas cifras duplican o superan ampliamente los promedios de la región, y muestran cómo la población recurre a mecanismos de crédito para sostener su consumo.
El uso de tarjetas de crédito es otro indicador de estrés económico: el 51% de los hogares compra en cuotas, un porcentaje que refleja tanto la necesidad como la limitación de financiamiento disponible. La práctica de vender pertenencias también se ha duplicado, pasando del 1% en 2017 al 3% en 2025, revelando que un segmento de la población alcanza niveles críticos de vulnerabilidad, donde ya no basta con endeudarse o consumir ahorros.
En conjunto, estos números muestran que la vida cotidiana en Corrientes está marcada por estrategias de supervivencia financiera que incluyen ajustes drásticos, endeudamiento y pérdida de patrimonio. La crisis económica local no solo afecta la capacidad de consumo, sino que también pone en riesgo la estabilidad de las familias más vulnerables.