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Info General Arzobispo de Corrientes

Monseñor Stanovnik: La Patria es un don que hemos recibido

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El arzobispo de Corrientes, Andrés Stanovnik presidió el Tedeum que se realiza a puertas cerradas y con la participación de los representantes de los tres poderes del Estado.

 

El Solemne Tedeum de este 25 de mayo tuvo características que lo hicieron especial y totalmente atípico, como todo lo que sucede desde que se declaró la pandemia y emergencia epidemiológica en la provincia.

 

El arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik presidió la ceremonia religiosa en el Santuario de Nuestra Señora de la Merced. Las puertas estuvieron cerradas y únicamente pudieron participar el gobernador Gustavo Valdés, el vicegobernador Gustavo Canteros, el intendente Eduardo Tassano, el viceintendente Emilio Lanari, el presidente del Superior Tribunal de Justicia, Eduardo Rey Vázquez.

 

Durante su alocución, monseñor Stanovnik recordó que “el 25 de mayo de 1810, en plena crisis de identidad nacional, y luego de dar un paso decisivo hacia la independencia que se aproximaba inexorable, los patriotas decidieron dar gracias a Dios por el don de la Patria, congregándose para celebrar el acontecimiento con un solemne Tedeum. Con el mismo propósito e inmersos en un problema humanitario global, estamos nosotros hoy aquí porque queremos agradecer a Dios por la Patria y, porque transitando este momento histórico, marcado por la adversidad, sentimos que Dios no nos abandona”.

 

En ese marco, continuó: “la crisis, cualquiera sea, pone al descubierto fortalezas y oportunidades, debilidades y amenazas de los que la transitan. La pandemia nos introdujo en una situación inesperada y desprovistos de experiencia para enfrentarla. Sin embargo, con los recursos humanos y técnicos que teníamos a mano, fuimos respondiendo a esa amenaza con resultados comparativamente satisfactorios, lo cual no elimina automáticamente las debilidades y amenazas que se evidencian en la situación que estamos atravesando. Nuestra condición de hombres y mujeres creyentes, nos dispone interiormente para agradecer a Dios los logros alcanzados y, al mismo tiempo, nos invita a suplicar humildemente su ayuda para ser generosos y desinteresados en colaborar para salir mejores de esta realidad que nos tiene abrumados”.

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