“En este primer domingo de Adviento es conveniente que nos propongamos aprovechar todo el tiempo fuerte y nos dejemos acompañar por la Iglesia, que nos conduce a concientizar la integridad del mensaje y a trascender lo que nuestros oídos escuchan y nuestros ojos contemplan”, sugirió el arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna.
El arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, recordó que “el Adviento no se repite, se prolonga hasta llegar a la Verdad que anuncia. Preparamos la Navidad aunque, mucha gente, la roza superficialmente”.
“Todo el mundo se dispone a celebrarla y pocos saben qué celebran. Quienes lo saben agotan su memoria en un romántico pesebre, bien adornado, con una tierna melodía navideña de fondo, que ayuda a que se miren con afecto unos a otros y brinden con lo poco o mucho que tengan”, indicó.
“No está mal, pero, la Palabra de Dios insiste en señalar la transitoriedad del tiempo y el misterio que sobrevendrá. Nos detenemos en la imagen que pasa, sin prestar atención a su silencioso y profundo significado”, agregó.
El prelado explicó que “la Iglesia dedica cuatro semanas a hurgar, en las Santas Escrituras y en su rica tradición litúrgica, para lograr la comprensión del mensaje de la Navidad”.
“Quienes no la celebran como corresponde pierden la ocasión de orientar sus vidas conforme a su verdad. Ahí se quedan, boyando como náufragos que intentan distraer su soledad”, aseguró.
“En este primer domingo de Adviento es conveniente que nos propongamos aprovechar todo el tiempo fuerte y nos dejemos acompañar por la Iglesia, que nos conduce a concientizar la integridad del mensaje y a trascender lo que nuestros oídos escuchan y nuestros ojos contemplan”, subrayó.