“Necesitamos más testigos que, aunque no padezcan una muerte violenta, hagan de sus vidas de fidelidad a la fe en Cristo, un cotidiano martirio. De ellos depende la evangelización del mundo. Así lo ha pensado Jesús al preparar a sus discípulos y enviarlos”, afirmó el arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna.
El arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, afirmó que la Iglesia necesita “más testigos que, aunque no padezcan una muerte violenta, hagan de sus vidas de fidelidad a la fe en Cristo, un cotidiano martirio”.
“De ellos depende la evangelización del mundo. Así lo ha pensado Jesús al preparar a sus discípulos y enviarlos”, recordó en su sugerencia para la homilía dominical.
“Es su método pastoral, el único y, por lo mismo, el más eficaz y transformador de las personas y de la sociedad. Cuando lo descuidamos, la sal se vuelve inservible para salar y la luz para iluminar”, advirtió.