El arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, consideró que el desafío actual es “crear vínculos humanos que acerquen, a todos, a construir una convivencia respetuosa de la diversidad y de la identidad de cada persona, pueblo e institución” y dio tres pautas para hacerlo.
El arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, consideró que el desafío actual es “crear vínculos humanos que acerquen, a todos, a construir una convivencia respetuosa de la diversidad y de la identidad de cada persona, pueblo e institución”.
El prelado afirmó que “el comportamiento de Jesús, en su relación con la gente, exhibe pautas para que sean asumidas por sus discípulos, o seguidores” y las enumeró:
-La primera es presentar una imagen de Dios, que excluya la pirotecnia idolátrica, confusa y extravagante, reeditada por los mismos hombres, en el transcurso de su historia.
-La segunda: recordar que el principal mandamiento es el amor a Dios, y el consecuente amor al prójimo.
-La tercera: preparar los corazones para que sean dóciles a la Palabra de Dios, desde la pobreza y la humildad del niño. No existe otro sendero. Quien no acepta recorrerlo pierde inexorablemente el rumbo.