“El clima de inmoralidad y corrupción (de la actualidad) se asemeja a una densa niebla que no permite ver el camino. Necesitamos a Cristo Luz y Camino, que alumbra y rectifica senderos, en esta vorágine de propuestas y contra propuestas”, estimó el arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna.
El arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, aseguró que “la desgarradora muerte de Cristo en la Cruz, abre una perspectiva histórica nueva y definitiva” y lamentó que “en amplios sectores de nuestra sociedad ‘occidental y cristiana’ haya menguado tanto la conciencia de este acontecimiento”.
“Que los hombres vivan conscientes de este acontecimiento o no, no afecta a su indudable existencia. Es preciso que todos los seres humanos tengan la oportunidad de conocerlo, ya que, como acontecimiento, gravita en la salvación de un mundo muy desorientado de su destino trascendente”, sostuvo en su sugerencia para la homilía dominical.
“Comprobamos el despiste que causa la irresponsabilidad humana”, indicó, y agregó: “El clima de inmoralidad y corrupción se asemeja a una densa niebla que no permite ver el camino”.
Ante esta situación, monseñor Castagna estimó: “Necesitamos a Cristo Luz y Camino, que alumbra y rectifica senderos, en esta vorágine de propuestas y contra propuestas”.
“La Redención interesa a la persona humana, otorgándole el auxilio que necesita para ser redimida de su pecado y liberada de la muerte. Existe una perversa resistencia a conocer a Cristo, que se presenta al mundo mediante el ministerio y el testimonio de la Iglesia. La evangelización es un combate, a veces muy intenso, contra las fuerzas del mal. Será así siempre, hasta que el último ser humano haga su opción y ocupe su lugar a la derecha o a la izquierda del Redentor glorificado”, subrayó.