En su sugerencia para la homilía dominical, el arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, consideró que “es preciso lograr que la celebración anual de la Pascua recobre su original sentido religioso”. “Quedan algunos resabios, muy tenues y poco destacados entre las fiestas de nuestro calendario nacional”, lamentó.
“El gozo de sabernos amados por Dios, hasta el don de su unigénito, y de conocer que la muerte y resurrección de Cristo constituyen la expresión más conmovedora de ese amor, y ofrece la única ocasión de arriesgar exitosamente el paso (pascua) definitivo del pecado a la gracia, del odio al amor, de la violencia a la paz, de la soberbia a la humildad y del egoísmo a la auténtica solidaridad”, destacó el arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna.
En su sugerencia para la homilía dominical, el prelado consideró que “es preciso lograr que la celebración anual de la Pascua recobre su original sentido religioso. Quedan algunos resabios, muy tenues y poco destacados entre las fiestas de nuestro calendario nacional”.
“En gran parte de nuestros conciudadanos cristianos, la Semana Santa y otras celebraciones religiosas, se prestan a mini vacaciones sin referencia alguna a las mismas. ¡Gran desafío para la reevangelización de muchos hijos de la Iglesia Católica!”, concluyó.