“El papa Francisco, al comprobar que las actuales circunstancias hacen difícil el acceso al sacramento de la Reconciliación, nos recuerda que podemos igualmente recibir el perdón - al mismo Cristo - si lo deseamos con todo el corazón. Lo importante es reconocer ante Dios los propios pecados y, animados por la gracia de Cristo, decidir una sincera conversión”, subrayó monseñor Domingo Castagna, arzobispo emérito de Corrientes.
El arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, aseguró que “la Divina Misericordia que, por voluntad de la Iglesia, prolonga la Pascua recién celebrada, no se entiende sin una fuerte experiencia del perdón”.
“Durante el tiempo de Cuaresma hemos procurado intensificar, en un clima de especial recogimiento, la conversión y la penitencia. De esa manera nos dispusimos - y disponemos - a recibir el perdón”, recordó.
El prelado explicó que el perdón “consiste en el gesto misericordioso del Padre, expresado en el Misterio pascual celebrado” y subrayó: “Cristo es el perdón. Al recibirlo en la fe somos perdonados”.
“El papa Francisco, al comprobar que las actuales circunstancias hacen difícil el acceso al sacramento de la Reconciliación, nos recuerda que podemos igualmente recibir el perdón - al mismo Cristo - si lo deseamos con todo el corazón”, indicó.
“Lo importante es reconocer ante Dios los propios pecados y, animados por la gracia de Cristo, decidir una sincera conversión; con ella el propósito de declarar los pecados en la próxima confesión sacramental”, concluyó.