El arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, recordó que “Jesús vino a reivindicar los valores originales” y lamentó que la generación actual esté empeñada “en destruirlos, con actitudes por momentos escandalosas”.
El arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, recordó que “Jesús vino a reivindicar los valores originales” y lamentó que la generación actual esté empeñada “en destruirlos, con actitudes por momentos escandalosas”.
“Somos receptores de la vida, no sus creadores; estamos llamados a reconocer un orden que trasciende nuestras imposiciones legales, muchas veces opuestas a ese orden original. Aunque quieran invalidar la enseñanza, con la que Jesús revela esos valores, el ser humano no está autorizado, ni capacitado, para introducir modificaciones que los reemplacen”, advirtió.
A modo de ejemplo de “actualísima aparición”, el prelado citó “la pretensión de equiparar cualquier unión entre personas del mismo sexo con el matrimonio heterosexual”.
“Es de mayor gravedad, si la hay, la decisión de interrumpir un embarazo - cualquiera sea el motivo que se aduzca - mediante el aborto. La supresión de una vida no tiene justificación. Ni siquiera la de una persona que haya delinquido gravemente”, subrayó en su sugerencia para la homilía dominical.
Monseñor Castagna señaló que “hace varias décadas que el Magisterio de la Iglesia desalienta toda legislación que establezca la pena de muerte como sanción” y expresó: “Gracias a Dios se está superando ese concepto, gestado en el ejercicio de un poder legislativo omnipotente y autorreferente.
“El respeto a la vida –‘toda vida humana es sagrada’, por lo tanto, debe excluir cualquier legislación que la impida o suprima, se impone como necesario contenido para la enseñanza y educación actuales”, concluyó.