El arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, consideró que es “preciso revitalizar la fe, formalmente profesada”, al advertir que “no se puede vivir en la incoherencia y menos aún en la mentira”. “Si nos declaramos cristianos, debemos vivir como tales y adoptar un comportamiento personal y social que se muestre fiel a los mandamientos y a los valores evangélicos”, sostuvo.
El arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, consideró que es “preciso revitalizar la fe, formalmente profesada”, al advertir que “no se puede vivir en la incoherencia y menos aún en la mentira”.
“Si nos declaramos cristianos, debemos vivir como tales y adoptar un comportamiento personal y social que se muestre fiel a los mandamientos y a los valores evangélicos”, sostuvo en su sugerencia para la homilía dominical.
El prelado explicó que “los medios para lograrlo están al alcance de quienes quieran recibir la gracia divina y, de esa manera, abandonar el pecado y adoptar la ‘nueva forma de vida’ (Hechos)” y aseveró: “Ninguna situación pecaminosa podrá resistirse al poder de la gracia que mana a borbotones de la Palabra y de los Sacramentos”.
En la historia de la santidad descubrimos ejemplos de cambios asombrosos y humanamente inexplicables. Hombres y mujeres, situados intelectual y moralmente en las antípodas del misterio cristiano, que protagonizan un salto de vértigo, desde el pecado y la negación de Dios, a la sabiduría y a la santidad”, recordó, y citó los ejemplos de San Pablo Apóstol, San Agustín, Santa Edith Stein y el beato Carlos de Foucauld.