El arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, recordó que “los sacramentos, que son los signos eficaces de su gracia, requieren que, mediante la predicación, la Palabra nutra la fe de quienes los celebran” y destacó en este sentido la figura del arzobispo estadounidense Fulton J. Sheen, próximo a ser beatificado.
El arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, recordó que “los sacramentos, que son los signos eficaces de su gracia, requieren que, mediante la predicación, la Palabra nutra la fe de quienes los celebran. Así lo ha establecido el Señor”.
“Descuidar la predicación, en todas sus formas, es hacerse cómplice y culpable del desgaste progresivo de la fe cristiana de nuestro pueblo”, advirtió en su sugerencia para la homilía dominical.
El prelado puso como ejemplo la figura del arzobispo estadounidense Fulton J. Sheen, quien será beatificado pronto por el papa Francisco, quien “recalentado su corazón creyente en la adoración cotidiana de la Eucaristía, dedicó todas sus fuerzas a comunicar el Evangelio al mundo, mediante el ministerio de la predicación”.
“El éxito espectacular de sus incursiones televisivas fueron productos de la gracia de Cristo y de su abnegado empeño. Su ejemplo aparece, en el conflictivo panorama de nuestra sociedad, como estímulo e inspiración”, destacó, y consideró: “Los actuales ministros de la Palabra de Dios tendremos que recoger el mensaje, destinado a favorecer a nuestros fieles, debilitados hoy por el asedio de la incredulidad”.