Mientras se prepara la entrega de viviendas desde el Invico y Procrear en Santa Catalina, se supo que hasta agosto de este año el ente habitacional correntino tuvo ingresos por más de $2.600 millones. Llamativamente hay egresos por más de $2.770 millones.
Paradójicamente solo se entregaron 675 unidades en toda la provincia.
El dato más relevante, en enero tuvo transferencias del FONAVI por $83.402.243, llegando a un pico de $93.882.388 en abril, pero desplomándose a $13.838.523 en el octavo mes del año.
Unos 90 millones menos, que advierte que el alineamiento Nación, Provincia y Municipio, vendido electoralmente como la oportunidad histórica para Corrientes, se derrumbó completamente.
La otra ecuación que llama poderosamente la atención, más allá de las escasas viviendas construidas es el saldo negativo de más de $160 millones al mes de agosto.
Es elocuente que los recursos que utilizó la entidad de la calle San Juan 400 (avenida Italia), bajo la conducción del enigmático Julio Veglia, fueron utilizados de lleno en otros emprendimientos que nada tienen que ver con los complejos habitacionales.
CLAROS EJEMPLOS
Los 450 metros de pavimento de la segunda trocha de la calle Iberá en la friolera de más de 30 millones de pesos, casi igual valor que se utiliza para la construcción de 20 viviendas.
Actualmente existe una denuncia penal ante este evidente sobreprecio.
NUMEROS RAROS
En el rubro inversión en Obras se erogaron hasta agosto $897.995.715, aunque los egresos totales alcanzaron a los $2.770.191.898.
En una simple ecuación aritmética que figura en el estado contable al que tuvo acceso Diario 1588, hay $1.867.796.696 en la columna: ‘otros egresos’, los que difícilmente puedan ser imputados en su mayor porcentaje al ítems salarios, cuando los sueldos en el INVICO por la categoría que tiene como organismo estatal, son paupérrimos con un importante lote de monotributistas y trabajadores de planta sin recategorizaciones en algunos casos, con más de 30 años de antigüedad.
Esta verdadera caja de Pandora está llevando a la construcción de una alquimia para convertirlo en un fideicomiso controlado por el Banco de Corrientes y Hacienda de la Provincia.
Su gestor: Carlos Carando, uno de los notables dueños de las cuevas financieras locales, actualmente funcionario y brazo fuerte del gobierno de Gustavo Valdés.
Para muchos, el cajero de la comarca.