El Santo Padre recibió esta mañana en el Aula Pablo VI a los miembros del Centro de Servicio para el Voluntariado “Cerdeña Solidaria” con motivo de sus 20 años de actividad. El pontífice reconoció la labor de los voluntarios y los animó a continuar por este camino, que otorga un rostro humano y cristiano a la sociedad.
El Santo Padre recibió esta mañana en el Aula Pablo VI a los miembros del Centro de Servicio para el Voluntariado “Cerdeña Solidaria” con motivo de sus 20 años de actividad. El pontífice reconoció la labor de los voluntarios y los animó a continuar por este camino, que otorga un rostro humano y cristiano a la sociedad.
“El voluntariado solidario es una opción que nos hace libres y abiertos a las necesidades de los demás; a las exigencias de la justicia, a la defensa de la vida, a la protección de la creación, con una tierna y especial atención a los enfermos y especialmente a los ancianos, que son un tesoro de sabiduría”, dijo Francisco en su cálido discurso.
“Se necesitan personas perseverantes, que se enfrenten a las dificultades con espíritu de unidad y que pongan siempre en la base de todo el objetivo último, es decir, el servicio a los demás”, indicó.
Tras los cordiales saludos a los voluntarios, autoridades y sus acompañantes, el Papa habló del generoso servicio que desarrollan los voluntarios en la isla sarda, que no se detiene en beneficio de los sectores más débiles de la población de la isla, sino que se extiende a algunos de los países más pobres del mundo.
Haciendo presente la capacidad de acogida e inclusión que ha distinguido a los voluntarios hacia los que han llegado a Cerdeña desde otras tierras en busca de paz y trabajo, los animó a continuar con espíritu de comprensión y unidad, para que puedan difundir más ampliamente la cultura de la solidaridad.