Los coches que, hasta el 20 de marzo, unían esta capital con Resistencia, siguen guardados a la espera de que el COVID-19 les de la posibilidad de volver a trabajar. Dicen que tienen listo un protocolo sanitario especial. Llevarían sólo dos pasajeros por viaje.
Los trabajadores del servicio de remises interprovinciales (Chaco-Corrientes) cumplen hoy 100 días inactivos a raíz de la vigencia de la cuarentena por COVID-19.
A fin de conocer cuál es el presente inmediato de ese sector, época dialogó con Eduardo Torres, titular de una de las dos flotas de coches que, hasta el 20 de marzo, unía ambas capitales provinciales.
El empresario manifestó que “nuestro panorama es muy complicado, y hace ya un tiempo que los choferes buscaron nuevos horizontes (laborales), lo que es totalmente entendible”.
“Nuestros autos están guardados y los muchachos necesitan llevar dinero a sus hogares. Si hoy tuviéramos que retomar el servicio, contaríamos sólo con 12 choferes, cuando hasta antes de la pandemia teníamos un plantel de 32 conductores”, amplió.
De igual modo, Torres sumó que “aquí en Corrientes, nuestro sector no recibió subsidios (remiseros, taxistas y dueños de combis percibieron, hace ya dos meses, un monto de 7.500 pesos otorgados por la Municipalidad)”.
“No obstante, en Chaco, la semana que viene los choferes cobrarán una ayuda gubernamental de cinco mil pesos”, prosiguió el referente.
Consultado acerca de cuándo piensa que podrían volver a circular, el empresario indicó que: “Hoy por hoy, tenemos que priorizar la salud. En Resistencia la situación está muy peligrosa y no es viable exponerse al contagio”.
En ese contexto, Torres anticipó que “no sé qué pasará con nuestro servicio cuando volvamos a poder cruzar el puente con normalidad. De momento, tenemos pensado aplicar un protocolo cuando ello ocurra”.
“La idea es trasladar sólo dos pasajeros por viaje -añadió-, con fuertes medidas de seguridad sanitaria. El servicio se encarecería, porque bajaría a la mitad el número de personas transportadas. Por ahora es un proyecto y no tenemos ni siquiera fechas estimativas para volver a operar”.
Más de dos décadas de servicio
Este sector del transporte liviano tiene dos bases en la ciudad: la del puerto y la de 3 de Abril y La Rioja, hasta antes del parate por la cuarentena su parque automotor totalizaba 36 automóviles identificados con el color blanco y franjas verdes y rojas.
Este servicio tiene ya 22 años de actividad (se originó en 1998) y enfrentó varias coyunturas adversas.
Sus principales clientes son los estudiantes universitarios y las personas que trabajan en alguna de las dos capitales, mientras que viven en la otra.
Desde este medio, se le preguntó al titular de la flota del Puerto si realmente el servicio corre peligro de desaparecer. El empresario contestó sin dudar que: “Mi opinión personal es que este no es el final de nuestra actividad”.
Sin salir de la temática, Torres aventuró que “si bien nunca tuvimos que hacer frente a un parate de más de tres meses, pienso que cuando pase esta gran tormenta generada por el virus, volveremos a circular, y a fuerza de trabajo y constancia, saldremos a flote nuevamente”.
“Vamos a esperar todo el tiempo que sea necesario, por encima de lo económico está lo humano, y por ello, ante este presente tan sombrío, lo mejor es cuidarse y esperar que la pandemia dé tregua”, culminó.