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Info General 06 de julio 2020 año de la pandemia

Los miserables profetas del odio

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Crédito: 152428

“Hay un punto en el que los infames y los desafortunados se mezclan y se confunden en una sola palabra, palabra fatal, los miserables; ¿de quién es la culpa?”  Víctor Hugo

 

Esta cita tomada de la obra “Los Miserables” expone, según las palabras del autor que la culpa de todo es la miseria en sí, la indiferencia de un sistema encargado de reprimir a las personas. Para los que no conocen la obra, publicada a mediados de 1800, la misma es considerada dentro del romanticismo no obstante que en ella se narra la historia de una sociedad conservadora, negada a cualquier cambio y muy terca con respecto a su ideología de pensamiento. Por lo que dentro de la novela se puede apreciar realmente a la gente que forma parte del pueblo, vemos los momentos de angustia y tristeza, pero también se ven expuestos sus momentos de gloria y alegría.


De la palabra miserable podemos explicar diferentes conceptos todos ellos con una connotación negativa, esto es que siempre implicará algo malo, un hecho, una cosa, situaciones o personas. Estas gustan de causar daños de manera intencional y no se detienen ante en ese objetivo de dañar. Siempre estarán pergeñando alguna acción para molestar y perjudicar a los otros.


Por eso tuvo razón el Presidente Fernández cuando trató de esa manera a quienes intentaron vincular al Gobierno con la muerte de Fabián Gutiérrez.


El comunicado de Cambiemos firmado por los máximos dirigentes del PRO la UCR y la Coalición Cívica habla de “gravedad institucional”, en realidad el comunicado en sí mismo es de gravedad institucional, navega en el límite absoluto de la irresponsabilidad política y delictual, intenta marcar rumbos a la justicia, prejuzga, incumple los verdaderos deberes del funcionario público, se juntan para complotar, es destituyente. Para completar el Presidente formal del radicalismo en un arranque “etarra” criollo, obvio que ni revolucionario ni socialista, más bien reaccionario y conservador, pretende independizar una provincia; se olvida el ex Gobernador y legislador de la Constitución Nacional y del código penal. Creo que ya era hora que el Presidente de la Nación dejara de ser complaciente con la canallada de los que intentan escudarse en cualquier tema, para tapar sus corrupciones, espionajes, fraudes y dilemas.


Como mandatario de los argentinos cumplió, era su deber convocar a todos, ahora su compromiso es con la promesa de campaña. La grieta política no la va a cerrar, los que chocaron el iceberg prefieren ahogarse a reconocer sus errores y maldades. La grieta que como Peronista tiene que achicar es la de la desigualdad, que no es solamente económica y tecnológica, sino fundamentalmente ideológica y política.


No estamos lo suficientemente asustados o somos unos inconscientes por pensar que podemos compartir ilusiones o esperanzas con un espacio conservador de derecha, admirador de Trump y Bolsonaro, sostenedor de las injusticias y desigualdades, lleno de negacioncitas respecto a la dictadura.


Somos responsables, especialmente el Presidente, que la historia no se repita y que podamos detener al monstruo. Pero si lo alimentamos luego seremos sus víctimas.


Es hora de avanzar, la pandemia produjo un retraso comprensible en todos los proyectos, dejo al mundo un poco “grogui” pero a 6 meses ya tenemos que estar en condiciones de seguir adelante, los que tengan responsabilidades sociales y políticas seguramente acompañaran el proceso. El impuesto a la riqueza debe concretase, trabajar sobre la posibilidad del ingreso universal es imprescindible, la reforma judicial no puede esperar y así muchas otras cosas que están en la agenda gubernamental.

Se debe dar la batalla cultural contra “Los Profetas del Odio” (como los llamaba Arturo Jauretche), aquellos colonizados que intentan imponernos verdades absolutas basadas en una “intelligentzia” que asimila los valores de una cultura dependiente como propios, llevando al país hacia la subordinación civilizatoria. Pero está claro y así lo debe entender el Gobierno Nacional, que no alcanza con sostener una posición sobre la justicia, la desigualdad, la propiedad participativa o el federalismo.


Para cristalizar las certezas hay que endurecer las convicciones retemplar el espíritu en el mensaje que legitimante  la mayoría del pueblo argentino otorgó. Las minorías no van a dejar de odiar, porque eso es lo que genera la perdida de privilegios, la única manera de combatir ese odio es con la pasión y el amor que provoca reconocer derechos esto es afianzar la democracia, hoy acechada por dos virus, el "Covid 19" y el "misero virus".

 

Por Germán Wiens

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