Los consumidores de todo tipo, especialmente aquellos de productos cárnicos, perecederos y mercaderías que requieren de imprescindibles cadenas de fríos; reclaman por todos los medios, una mayor presencia y control bromatológico de parte de los inspectores del municipio de la capital correntina.
Puntualmente, sugieren que los numerarios del área de Bromatología Municipal debieran darse una vuelta por aquellos lugares donde –por ejemplo- expenden milanesas de pollo compradas –en este caso- en un local de calle Gutenberg y ex vía.

La anormalidad según algunos reclamos efectuados ante CorrientesHoy.com se da porque en cada “kilogramo” de milanesa de pollo, por ejemplo, “limpias – limpias”, asombrosamente se registran más de 600 gramos de pan rallado y solamente 400 gramos de “laminas” de pollo. Un principio de deslealtad comercial, agravada por el precio promedio que hoy cuesta ese producto: alrededor de $200.
En la mayoría de los lugares dedicados a este rubro cárnico aseguran que esto es así. Los clientes reclaman un mayor control o, al menos, un control de bromatología y de los inspectores de comercios.