El caso de Leonel Romero, de 8 años, se conoció en octubre y conmovió a cientos de correntinos, quienes acercaron elementos no perecederos hasta su precaria vivienda en el barrio Esperanza.
El niño padece una mal formación en los pies y las manos. Además, desde nacimiento tiene una abertura en la tráquea que le permite respirar.
En septiembre de este año, él, su mamá y sus dos hermanos se instalaron en un terreno ubicado al lado de dos criaderos de cerdos.
“Nos gustaría agrandar la casilla y hacer algo para estar más cómodos, ya que contamos con lo justo y necesario”, expresó Irma, la madre. El lugar ni siquiera cuenta con un baño apropiado para este tipo de casos tan complejos.
Ni bien se difundió su historia por diarios, portales y publicaciones en redes sociales, miles de corazones solidarios acercaron alimentos y ropas. Pero faltaba los más importante: una casa propia.
Desde la Delegación del barrio Esperanza informaron a época que “Leo” fue el beneficiario número 19 del grupo de viviendas destinas a discapacitados. “La Asociación Solidaridad, a cargo de Omar Gómez, tramitó todos los papeles para que la familia sea incluida en el padrón”, detallaron.
Al conocerse los últimos números sorteados las esperanzas decayeron, pero en la última oportunidad “Leo” recibió un guiño del destino.
“No ven la hora de instalarse en su nueva casa y que pueda disfrutar de una infancia digna”, finalizaron los vecinos.