Aunque siempre se responsabiliza al servicio público que no funciona cómo corresponde, tampoco ayuda la reprochable conducta ciudadana del ‘qué me importa’, pese a que se trate de basura.
Es un combo explosivo que se puede apreciar en cualquier sitio público de la capital de Corrientes, puntualmente en la Plaza San Marcos, del populoso barrio acompañado en sus márgenes por las avenidas Maipú y La Paz.

Poco importa los focos infecciones que se puedan ocasionar con todo tipo de desperdicios, ni mucho menos que se trate de una “plaza”, posible lugar de esparcimiento. Menos se considera cualquier cartel que “prohíba”, limite, multe o castigue la disposición final, justamente en una plaza, de todos los residuos domiciliarios.
Panorama agravado por un sistema de recolección con muchas tildes rojas en su contra, debido a sus notables deficiencias pese a los costos millonarios del servicio.