En una emotiva celebración presidida por Monseñor José Adolfo Larregain. La comunidad orionita celebró el inicio del ministerio pastoral del Padre Muñoz.
La ceremonia se realizó en el marco de los 90 años de la llegada de la obra de Don Orione a la localidad correntina de Itatí
En una jornada cargada de simbolismo religioso y sentido de pertenencia, la Basílica de Nuestra Señora de Itatí fue testigo de la toma de posesión del Padre Claudio Javier Muñoz como nuevo Rector y Párroco.
La celebración no solo marcó un cambio de gestión pastoral, sino que se convirtió en un gran encuentro de la familia de Don Orione, que este año celebra nueve décadas de labor ininterrumpida en la "Casa de la Virgen".
Uno de los rasgos más distintivos de la misa fue la nutrida presencia de religiosos orionitas. Junto al Arzobispo, concelebraron numerosos sacerdotes de la obra, destacándose el Superior Provincial, Padre Elso Musso, y los rectores eméritos del santuario, los Padres Hugo Rubén Camino y Porfirio Ramírez.
Esta presencia coral de la congregación subrayó la unidad y la continuidad del carisma de Don Orione en el principal faro mariano de la región.
Monseñor Larregain ofreció una homilía rica en matices teológicos y sociales, tomando como eje el Evangelio del segundo domingo de Cuaresma. El prelado destacó que Itatí es, a la vez, el Tabor (monte de la gloria) y el Camino (la realidad cotidiana).
La escucha como programa: Larregain fue enfático al señalar que la misión principal del Padre Claudio será ayudar al pueblo a "escuchar a Jesús".
"Escuchar a Cristo es el programa permanente de todos nosotros. Escucharlo en la Palabra, en la Eucaristía, pero también en el clamor de los pobres y en el susurro de la conciencia", expresó.
La Cruz iluminada: Dirigiéndose directamente al nuevo rector, el Arzobispo recordó que los peregrinos llegan con "lágrimas, promesas y búsquedas profundas".
"Nuestro ministerio es ayudarlos a descubrir que la luz de Cristo no elimina la cruz, sino que la ilumina y le da un profundo sentido", afirmó, reforzando la idea de la Iglesia como un espacio de consuelo.
Compromiso con la realidad: Monseñor advirtió que la experiencia de Dios en la Basílica no debe ser una evasión. "Pedro quiere quedarse en el monte, pero Jesús los hace bajar. La experiencia de Dios es para enfrentar la realidad y transformarla".
Un mensaje ante la crisis: En un pasaje de gran actualidad, el Arzobispo llamó a la comunidad y a sus nuevos pastores a no dejarse vencer por el desánimo social.
"No tengan miedo de la enfermedad, no tengan miedo de las crisis económicas ni de los desafíos culturales", exhortó, pidiendo confianza y "fuerza para seguir caminando".
El templo lució colmado no solo por fieles locales, sino también por delegaciones de Mar del Plata, Claypole y Paraguay.
Al finalizar, Monseñor agradeció la "inmensa labor pastoral" de la comunidad orionita y pidió a los fieles sostener al nuevo pastor con afecto, recordando que la misión evangelizadora es una responsabilidad compartida por todo el pueblo de Dios.
De esta manera el padre Muñoz se ha convertido en el párroco número 130 en los 410 años de Itatí y el 24° de la etapa orionita.
Con información de Noticias Itateñas