En su Carta Pastoral, el Obispo de la Diócesis de Goya, al igual que todos sus pares en el país, recuerda palabras del profeta Isaías: "El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz" (Is 9, 1)", de lo cual indica que "esta afirmación, dicha hace muchos siglos y en circunstancias particulares del Pueblo de Israel, encuentra plena aplicación y vigencia en nuestros días".
Señala en el comienzo, "leemos en el libro del profeta Isaías: 'El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz' (Isaías capítulo 9, versículo 1). Esta afirmación del profeta, dicha hace muchos siglos y en circunstancias particulares del Pueblo de Israel, encuentra plena aplicación y vigencia en nuestros días", advierte el Obispo.
Seguidamente profundiza esas afirmaciones. En primer término sobre "El pueblo que caminaba en las tinieblas" y reflexiona que "densas y oscuras tinieblas se ciernen hoy sobre muchas personas, pueblos y la humanidad toda; cegando, obstaculizando y en algunos casos impidiendo al hombre: abrirse, descubrir, reconocer y valorar".
Explica entonces sobre cada una de esas actitudes: "Abrirse a la trascendencia, descubriendo y experimentando el amor de Dios como Padre, reconociéndonos sus hijos"; luego, "descubrir la identidad, el sentido y la vocación plenamente humana de varón y mujer, con la que fue llamado y bendecido por Dios al ser "su imagen y semejanza" (Gn 1, 26). Reconocer la misma naturaleza humana, común a todo hombre, llamado a vivir como familia humana, donde todos somos hermanos" y finalmente, "valorar la Creación como la 'casa común' que debemos cuidar y administrar, pensando que los bienes de la tierra tienen un destino universal para todos los hombres, de hoy y de las futuras generaciones hasta el fin de los tiempos".
En segundo término, respecto al anuncio del Profeta "...Ha visto una gran luz", Canecín menciona el Evangelio de San Juan donde señala "La Palabra -el Verbo- era la luz verdadera que al venir a este mundo ilumina a todo hombre" (Jn 1, 9).
Enfatiza entonces que "el que nace en un pesebre y es la Navidad declara: 'Yo Soy la luz del mundo' (Jn 8, 12)" y agrega el Pastor goyano que "como cristianos, discípulos-misioneros de Jesucristo, estamos llamados a vivir y a caminar en la luz: "El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida' (Jn 8, 12). Dios es luz, y en Él no hay tinieblas…si caminamos en la luz, como Él mismo está en la luz, estamos en comunión unos con otros' (1 Jn 1, 5 siguientes). 'El que dice que está en la luz y no ama a su hermano, está todavía en las tinieblas. El que ama a su hermano permanece en la luz y nada lo hace tropezar. Pero el que no ama a su hermano, está en las tinieblas y camina en ella, sin saber adónde va, porque las tinieblas lo han enceguecido' (1 Jn 2, 9-11)", parafrasea el Obispo desde los textos bíblicos.
Por último, sostiene: "Y la Palabra -Verbo Luz- se hizo carne y puso su morada entre nosotros (Jn 1, 14). La Virgen María, acompañada por la obediente, fiel, valiente y silenciosa cercanía de San José, hizo posible la entrada de la Luz en el mundo y en la historia y nos la ofrece a todos y a cada uno, para ‘esclarecer nuestro misterio’, capacitándonos a vivir como hijos en el Hijo de Dios; Hermano de todos los hombres, en una armoniosa relación de señorío consigo mismo y como cuidadores y administradores de la casa común"; en consecuencia, anima al final de la Carta Pastoral a que "¡Recibamos la Luz! ¡Compartamos la Luz! ¡Vivamos y caminemos sinodalmente como hijos de la Luz! ...pues el 'misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado'".
"¡Feliz Navidad! ¡Fecundo Año Nuevo 2019!", concluye la misiva con su firma.
"Confiamos en que la grandeza de ánimo de los jóvenes pueda reaccionar ante la imposición de un estilo de vida que sólo trae más tristeza e insatisfacción".
Bien amerita recordar que hace solo unos días se dio a conocer también el mensaje para Navidad de la 181ª Comisión Permanente del Episcopado Argentino, en el cual apunta que si bien "es verdad que a veces algunos olvidan su sentido religioso, igualmente Dios hace oír su mensaje de amor y su llamado a trabajar por un mundo mejor", ya que "al mismo tiempo, el Dios hecho hombre nos recuerda cuánto vale cada ser humano. Así nos convoca a luchar por la justicia, a construir la amistad social, y a ser solidarios con los más pobres".
De inmediato los obispos apuntan que "los últimos de la sociedad son los que más sufren por las dificultades económicas que vivimos. También son los más afectados por la inseguridad, porque no tienen recursos para defenderse. Además, la inequidad es una causa permanente de violencia y América Latina es el lugar del planeta donde hay mayor inequidad".
Tras reafirmar sus consideraciones en ese sentido, abordan la situación por la que atraviesa la Argentina: "No podemos ignorar un notable cambio cultural. Los sueños e ideales que se proponen a los jóvenes no tienen que ver tanto con la defensa de los más necesitados, con la ilusión de formar una familia, con la justicia y con la cercanía a los pobres, sino con el consumo sin límites, con el desinterés por el sentido profundo de la vida y con el olvido de los grandes valores. ¿Qué nueva sociedad podrá surgir si ésa es la humanidad que promovemos? Confiamos en que la grandeza de ánimo de los jóvenes pueda reaccionar ante esta imposición de un estilo de vida que sólo trae más tristeza e insatisfacción". Luego indican que "a treinta y cinco años de la recuperación de las instituciones de la República, quisiéramos proponer una democracia que no olvide las auténticas raíces cristianas y culturales, y que cuide especialmente el trabajo y la educación".
Los pastores de una de las instituciones fundantes de ciudades y de la Nación, la Iglesia, invitan "a escuchar este llamado de la Navidad y a soñar otro destino para todos los argentinos".