En consonancia con otras ciudades del país y a tono con las necesidades de reducir el daño ambiental, se impulsan dos proyectos de ordenanza para que en Corrientes se dejen de utilizar los sorbetes, también llamadas pajitas o pajillas de plástico. Apuntan a que el cambio sea progresivo y que se empiece por la no exposición del elemento en los comercios. “El objetivo es que empecemos a concientizar sobre el medio ambiente por lo que significa el desecho. No se pretende prohibir por prohibir, sino generar conciencia”, señaló a Norte de Corrientes la concejal Mercedes Mestres, impulsora de uno de los proyectos. La otra iniciativa corresponde al concejal Juan Braillard Poccard que propone la prohibición de utilizar, entregar y vender sorbetes plásticos, como tampoco bolsas, vasos y utensilios plásticos.
Mestres explicó que a partir de la aprobación y luego de su entrada en vigencia, la idea es ofrecer o colocar sorbetes plásticos de un solo uso a la vista del cliente, mientras que a partir de los 12 meses se prohibirá la utilización, entrega y expendio de estos elementos. La medida alcanzará a todo tipo de comerciantes y a vendedores ambulantes. Sólo se podrán utilizar los sorbetes de papel.
Se estima que el proyecto -que ingresó hoy al Concejo Deliberante- será girado para su análisis a las comisiones de Ecología o Salud y de Legislación. Otro proyecto apunta también a eliminar la utilización de bolsas de plástico.
Actualmente, en algunos locales de venta de comida y supermercados, sólo entregan el elemento a pedido del cliente, mientras que en los kioscos están a la vista.
EL MÁS COMÚN
El sorbete es el cuarto residuo plástico más común en las costas y los océanos, y si bien se usan unos minutos pueden tardar entre 150 y 400 años en descomponerse. En la Ciudad de Buenos Aires, como también en Pinamar, Villa Gesell, Mar del Plata, Mar Chiquita, Mendoza y Ushuaia ya prohibieron el uso de sorbetes, mientras que a nivel mundial, California, Nueva York, Río de Janeiro, Galápagos y Vancouver son algunos de los lugares que hicieron lo mismo. Se estima que el 62% de la producción de plásticos se destina a productos de packaging y de un solo uso como los sorbetes. Al desintegrarse se generan partículas conocidas como microplásticos que son ingeridas por la fauna acuática, que bioacumulan y magnifican estos materiales a la cadena alimentaria.