“Tanto para creyentes o no creyentes, cada vida es un bien y su dignidad debe ser custodiada sin excepciones”, afirmó el Santo Padre en su videomensaje dirigido a los participantes del VII Congreso Mundial contra la Pena de Muerte, que se celebra en Bruselas del 26 de febrero al 1 de marzo.
“Tanto para creyentes o no creyentes, cada vida es un bien y su dignidad debe ser custodiada sin excepciones”, afirmó el Santo Padre en su videomensaje dirigido a los participantes del VII Congreso Mundial contra la Pena de Muerte, que se celebra en Bruselas del 26 de febrero al 1 de marzo.
“La vida humana, subrayó Francisco, es el don más importante y primario que la humanidad ha recibido y por lo tanto necesita ser protegido”.