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Fabián Ríos decepcionó a los que creyeron en él

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El periodista y dirigente peronista también llamó a trabajar para la unidad de todos los correntinos. Cuestionó "la lucha encarnizada que a veces tenemos". Severas críticas a la actitud del ex intendente y concejal.



El comunicador y dirigente peronista Daniel Caran, exhortó a "construir la unidad, pero no solamente de la boca hacia afuera; la unidad se va a construir con el diálogo, pero también con la discusión seria y profunda de las necesidades que tiene el pueblo".



El periodista expresó estos conceptos en el programa La Otra Campana, que conduce su colega Rubén Duarte por LT7 Radio Corrientes y se emite en simultáneo con LT25 Radio Guaraní, de Curuzú Cuatiá.



Daniel, el justicialismo correntino está intervenido, atravesando por un momento delicado y difícil. Pero muchos justicialistas de la primera línea pretenden ganar el Gobierno provincial. Con el Justicialismo sólo ¿alcanza para ganar la Gobernación de Corrientes?

 





-No. Si pensamos así, ya volvemos a tropezar con la misma piedra. Me parece que nosotros tenemos que trabajar para la unidad de todos los correntinos y no para la lucha encarnizada que a veces tenemos. Me parece que acá tenemos que construir la unidad, pero no solamente de la boca hacia afuera; la unidad se va a construir con el diálogo, pero también con la discusión seria y profunda de las necesidades que tiene el pueblo. Creo que acá tenemos dos grandes enfermos que tenemos que visualizarlos y ser conscientes de que tenemos que salvar, uno es nuestro partido que la verdad está ausente en todos los sentidos. Ya lo estuvo también con aquella proscripción de la boleta, es decir, siempre estamos repitiendo los mismos errores porque lamentablemente no tomamos conciencia de lo que significa nuestra doctrina, que es social, humanista y que esa bandera no la podemos seguir viendo arriada. Y el otro enfermo, es el Estado, que debe servir para otras cosas. Tiene que servir no solamente para el anuncio del plus mensual, para siempre cobijar a tanta cantidad siempre de empleados públicos, sino que tiene que servir para convocar al pueblo en general más allá de sus ideologías, pero a personas de buena fe, con experiencia y con buenos comportamientos como ciudadanos. Esto es necesario para hacer crecer no solamente al Estado como un instrumento que genera política para el bien común, sino también para que ese ciudadano que está adentro de ese 50 o 60 por ciento de pobres, puedan estar en un escalón, con una calidad de vida absolutamente igual de algunos pocos que lamentablemente se rodean de su poder circunstancial. Sin saber que eso es circunstancial y que no va a modificar al conjunto, la situación al pueblo, sino que siempre están interesados en el individualismo. Creen que, con el dinero, avaricia, el poder económico o el poder político salvarán su vida. La verdad es que hay que pensar en los ciudadanos, jóvenes de edades intermedias y también aquellos abuelos que han militado y dejado girones de su vida militando por un partido o por un ideal… Hay que convocarlos a todos y empezar a trabajar en una revolución, desde abajo hacia arriba.



Vos destacás el valor de la palabra. Por eso se me ocurrió preguntarte ¿qué opinión te merece la actitud de Fabián Ríos, a quien votó el ciudadano de la Capital para que sea concejal, pero renunció al cargo para ir a uno menor de jefe de Obra en Yacyretá?

 





-La verdad es que eso es el disvalor de la palabra. Yo estoy en la otra vereda. Y no te lo digo como un mensaje circunstancial, político… Documentan mis 53 años de vida, mi comportamiento y en mis actividades diferentes que he tenido. Y creo que tenemos que tener otra mirada. Eso fracasó. A mí me da una lástima, porque hace muchos años pintaba bien. Creo que cuando teníamos la responsabilidad de ir a votar, nosotros votábamos por Fabián, pero lamentablemente creo que su bastón de mariscal lo dejó al costado. Y perjudicó a un sinnúmero de ciudadanos que creyeron en él. No hay nada tan grosero que se pueda hacer en cualquier circunstancia de la vida que no cumplir con esa palabra. Es fracasar en los ideales y en las expectativas de un ciudadano, cuando uno es dirigente. Romper un contrato electoral, me parece que es lo peor que se puede hacer al electorado.

 

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