Para observar las Gemínidas no hace falta ningún aparato óptico. Lo que es imprescindible es un cielo oscuro, alejado de la contaminación lumínica.
Se termina el 2018 y uno de los cierres del año será la última lluvia de estrellas. El fenómeno meteórico más famoso de diciembre tendrá su máximo apogeo durante la madrugada del jueves y la noche del viernes. El caso de las Gemínidas es especial porque esta lluvia de meteoros no procede de un cometa sino del asteroide Faetón (por Phaethón, hijo de Helios, el dios Sol), un cometa exhausto que fue descubierto en 1983. Su nombre proviene de su radiante: la zona del cielo en la que parecen originarse. Se trata de la constelación de los Géminis, aunque durante la noche se podrán ver estrellas fugaces en cualquier zona del cielo.
Las Gemínidas se podrán observar en ambos hemisferios y no es necesario contar con telescopios o binoculares para apreciarlas. Lo recomendables es alejarse de las luces de la ciudad para que ganen protagonismo en el cielo y así disfrutar en todo su esplendor este fenómeno de la naturaleza. Esta clase de espectáculos, popularmente llamados ‘lluvias de estrellas’, se producen cuando la Tierra cruza la órbita de un cometa, objetos estelares que van dejando una estela de gas y polvo que al entrar en la atmósfera terrestre se desintegran y brillan.