Se celebró ayer el Día del Niño y algunas jugueterías de la peatonal Junín estuvieron abiertas. Aunque las ventas fueron escasas, y si bien no marcaron la diferencia, sumaron.
Con presupuesto acotado, los padres tuvieron que conciliar entre los deseos de los más pequeños y el bolsillo. “Tuvimos clientes, aunque no como los otros días. Algunos productos se vendieron. Vinieron los que olvidaron comprar antes”, comentó a Norte de Corrientes el encargado de un local del rubro.
La mayoría aprovechó los descuentos, promociones y planes de cuotas sin intereses. “Las ventas se realizaron en cuotas. Todas las que se podían. Los juguetes más caros se compraron con tarjetas, y sólo algunos de los mas baratos, en efectivo”, comentó el vendedor.
En tanto, en otro comercio, el movimiento estuvo más bajo. “No entró mucha gente. Hubo pocas ventas. Durante la semana vendimos algo, pero estuvo muy flojo”, comentó la vendedora.
El gasto promedio rondó los mil pesos, pero estuvo sujeto a la cantidad de niños. “Hay gente que lleva varios productos calculando el gasto, mientras que otros compran un solo juguete con un precio muy elevado. Es muy variado”, señaló un vendedor.
Varios locales, por la cercanía de la fecha, no remarcaron precios, pero sí lo harán desde hoy. Las subas podrían rondar el 30 por ciento.
En ese sentido, los juguetes orientados a las nenas son más caros. Un informe realizado por el Centro de Economía Política Argentina (Cepa) destaca una “penalidad económica” en el consumo de juguetes considerados para las pequeñas. Fueron relevados 83 juguetes para nenas, cuyo costo promedio es de $1.128, mientras que entre los 93 de varones, que fueron tomados como muestra, la media es de $1.083.
En el caso de los genéricos, o sin distinción, el precio promedio por juguete salta a los $1.558. Si bien en ese sentido la diferencia de precios entre niños y niñas no es tan sustancial, aquí aparece el “impuesto rosa”, cuando se comparan productos genéricos con otros que tienen el color que el estereotipo asocia a las nenas. Cepa tomó siete casos, en los que hay diferencias que pueden ir desde el 3% hasta más del 200%. “La diferencia de precios no se genera por una cuestión de oferta, ya que muchos productos salen al mismo precio desde fábrica, sino más bien por la demanda, ya que las niñas son más exigentes para jugar y los varones eligen otras opciones más simples. Por ello, hay productos con más rotación y con la inflación se reajustan más que los que no se remarcan”, explicó el vocero de la Cámara Argentina de Industria del Juguete (Caij), Julián Benítez.