La quinta noche de la Fiesta Nacional del Chamamé se vivió con emoción plena y un público entregado desde el primer acorde. El chamamé volvió a ser encuentro, memoria y celebración compartida.
La Sole dijo presente y su paso por el escenario dejó una huella profunda: voz, sentimiento y sapucay en una noche que reafirmó que esta fiesta no solo se escucha, sino que, se siente en el corazón.