El barro abunda en la ciudad y la sociedad se queja por la desatención de las autoridades. Es el caso del barrio Güemes. Los vecinos de la avenida Independencia y Obispo Niella conviven hace tiempo con el problema del mal estado de sus caminos.
Se suman los olores nauseabundos que, según se comenta, derivan de obras ejecutadas por el municipio en el intento por paliar inundaciones y otras cuestiones de infraestructura.
Los denunciantes aseguran que numerosas veces se acercaron a la Delegación del Barrio Güemes sin obtener ninguna solución.