El martes 4, en una nueva reunión de la Mesa Nacional de Competitividad de la Cadena Foresto-Industrial que encabezará el presidente, Mauricio Macri, se expondrá esa demanda por la "grave crisis" que se enfrenta, la que quedó manifiesta en las conclusiones del 139° Congreso Maderero de Faima.
La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (Faima), dio a conocer las conclusiones del 139° Congreso Nacional Maderero, que se realizó los días 23 y 24 de noviembre en Buenos Aires, documento al que accedió:
La industria maderera estima cerrar 2018 con una caída en su producción en torno al 9,5 por ciento. El 60 ciento de las empresas del sector foresto-industrial señala que su producción cayó más del 5 en 2018 y el 64 por ciento expresó que las ventas cayeron más del 10 por ciento este año, registrándose numerosos casos de empresas con caídas de más del 40 por ciento en sus ventas. Además, 1 de cada 3 empresas disminuyó su dotación este año, según un adelanto de la encuesta del Observatorio de la Industria de La Madera y el Mueble (Oimym) impulsado por la Faima.
Este relevamiento, aún en proceso y que alcanza anualmente a 500 empresas madereras de todo el país, fue presentado en el Congreso Maderero, como se informó en la edición del domingo 25 pasado. Según los datos del Observatorio, históricamente el carácter mano de obra intensivo de la actividad maderera daba cuenta de un sesgo positivo a la protección de puestos de trabajo en el sector, a pesar de la caída de la rentabilidad.
"El empresario sabe cuánto vale tener un empleado capacitado en el oficio y busca retenerlo", indicó el presidente de la Federación, Pedro Reyna, en su discurso de apertura. "Sin embargo, la crisis actual es suficientemente intensa para tener implicancias laborales y las empresas comenzaron a disminuir su dotación, por lo que vemos con mucha preocupación esta situación", señaló.
Por su orientación hacia el mercado interno y la elasticidad de la demanda de los productos ante los cambios en el salario real de los ciudadanos, la crisis económica afecta a la industria de madera y muebles más que a la general de la industria manufacturera.
A la caída de ventas se le suma un gran aumento de los costos: las tarifas, la tasa de interés exorbitante y destructiva de la cadena de pagos y el aumento de los insumos dolarizados. Con ventas en baja y costos que se disparan, la actividad carece de rentabilidad, lo que posterga la toma de decisiones de inversión que apuntalen y traccionen.