Un día como hoy, 550 familias correntinas cumplían el sueño de la casa propia. A una década de ese momento único, algunos habitantes solicitan mejoras en las frecuencia de colectivos, el asfalto de la calle principal, además de las elevadas tarifas de luz y agua.
El 7 de abril de 2010 se inauguraron las 550 viviendas del Pirayuí Nuevo. A diez años del estreno, vecinos afirman que aún faltan servicios en un barrio que se encuentra a unos 12 kilómetros del centro capitalino.
El sueño de la casa propia lleva una década en los centenares de familias que habita el complejo del Instituto de Viviendas de Corrientes (INVICO). En su gran mayoría, por necesidad, debieron realizar reformas y en otros casos aún mantienen la fisonomía.
Pero en el día a día, los habitantes del barrio Cristina Fernández -nombre oficial-, deben pasar por cuestiones relacionadas con los servicios.
Una de los mayores inconvenientes es el transporte público. Desde que se inauguró el barrio y hasta el momento, la mayor queja de los vecinos pasa por la frecuencia de los colectivos del ramal C, de la línea 106.
Al ser uno de los barrios con mayor cantidad de personas con discapacidad también se solicita que las unidades tengan las rampas correspondientes y lamentablemente, no todos cuenta con esta herramienta clave para el uso de las sillas de ruedas.
Hugo tenía 35 años cuando recibió la vivienda en la plaza central de aquel 7 de abril de 2010.
En comunicación con época recordó ese momento: “Fue una mañana fresca pero soleada, lo recuerdo como si fuera hoy ya que fue uno de los momentos más importantes de mi vida. Tenía dos hijos y junto a mi señora recibimos la llave del propio Gobernador (Ricardo Colombi)”, señaló con emoción.
Pero a la hora de hacer un balance de los diez años, no tuvo reparos en criticar las promesas incumplidas.
“El día que se inauguró la comisaría 20, el Mandatario provincial dijo que iban a asfaltar el acceso principal y eso todavía es una materia pendiente”, afirmó.
Roberto, por su parte, se quejó del elevado costo de la energía y del agua. “No puede ser que estemos a 12 kilómetros del centro y paguemos más cara la luz que los vecinos del barrio Cambá Cuá”, dijo.
“Esto de acuerdo a las averiguaciones que realizamos, tiene relación directa con los habitantes del asentamiento que se instaló en el 2012. Nosotros pagamos por las conexiones ilegales de allí”, comentó el vecino.
Karina por su parte, es una de las tanta mujeres que debe viajar en colectivos para trabajar y de esta manera mantener a su familia.
En contacto con este medio dijo que en varias oportunidades solicitaron al Municipio que ingrese la línea 110 para poder tener otra alternativa. “Muchas veces llegamos tarde a nuestro trabajo por la falta de unidades del 106 C”, remarcó.
Vale comentar que el barrio cuenta con un moderno Centro de Atención Primaria de la Salud (CAPS), una escuela primaria, la comisaría 20 y además de la iglesia Juan Pablo II.