El Instituto Nacional de Estadística y Censos (indec) informó que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Básica Total (CBT) subieron 2,7%, respectivamente, en junio en relación al mes previo y con este avance una familia tipo (padres y dos hijos) requirió un ingreso de $31.148,41 para no ubicarse por debajo de la línea de pobreza y no menor a $12.409,72 para caer bajo la línea de indigencia.
En los últimos doce meses, la canasta total aumentó 58,9% y la alimentaria un 58,3%, ambas por encima de la evolución de la inflación en ese período, que fue del 55,8%.
Desde diciembre pasado la CBT aumentó 22,1%, mientras la CBA se incrementó en un 21,0%, ambas casi en línea con la evolución del Indice de Precios al Consumidor (inflación), que en ese período aumentó un 22,4%.
En el desagregado del reporte estadístico, para una familia de sólo tres miembros el costo de la CBT fue de 24.797 pesos y la alimentaria de 9.879 pesos, mientras que para un hogar compuesto por cinco integrantes la CBT pasó a costar en abril 32.716 pesos y la alimentaria 13.052 pesos.
La Canasta Básica Alimentaria (CBA) se ha determinado tomando en cuenta los requerimientos normativos kilocalóricos y proteicos imprescindibles para que un varón adulto, entre 30 y 60 años, de actividad moderada, cubra durante un mes esas necesidades, detalló el INDEC.
En la composición de la Canasta Básica Alimentaria por persona adulta, el INDEC considera 21 alimentos.
Hay que tener presente que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a la región NEA subió 2,9% en junio y acumuló un alza de 24,5% respecto de diciembre y 59% interanual.
Los ítems que apuntalaron el encarecimiento del costo de vida en junio en el NEA fueron primordialmente: Comunicación 5,9%; Salud, Recreación y Cultura 4,3%; Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles 3,8%; Bienes y servicio varios 3,1%; Bebidas alcohólicas y tabaco 2,6%.
En el semestre: Educación 36,3%; Comunicación 29,9%; Alimentos y bebidas no alcohólicas 25,5%; y Equipamiento y mantenimiento del hogar 22,7%. En el interanual, el mayor arrastre se da en: Alimentos y bebidas no alcohólicas con el 21,96% y Transporte con el 6,77%.
Vivir en la “pobreza crónica”
El 10% de la población argentina se encuentra en situación de “pobreza crónica”, según un informe elaborado por el Centro de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El trabajo advierte que el nivel de la pobreza en la Argentina - medido en base a los ingresos de la población - se ubicó al cierre de 2018 en 32%, por encima de los valores de 1983, cuando se recuperó la democracia, debido esencialmente al casi nulo crecimiento de la economía, ya que en similar período el PIB per cápita creció por debajo de 1% promedio por año.
El informe será presentado a los candidatos presidenciales para instalar la discusión de esta cuestión sobre la base de tres pilares: protección social y mercado de trabajo; desarrollo humano y hábitat e institucionalidad y financiamiento. 47,9% de las personas que se encuentran en situación de “pobreza crónica” son menores de 15 años y 70% de las madres jóvenes.
A cuidar el trabajo
El 49% de los argentinos consultados en una encuesta considera a la “seguridad laboral” como la principal razón para permanecer en un empleo y casi un 60% dijo estar dispuesto a resignar parte de su salario para mantenerlo.
Estos resultados reflejan el impacto de la caída del empleo sobre los asalariados, y el riesgo de que se potencie la precariedad laboral en un escenario de prolongada recesión. El estudio, realizado por la consultora de recursos humanos Randstad, buscó identificar los factores más relevantes para los argentinos a la hora de elegir un empleador, y formó parte de un trabajo realizado con más de 200 mil encuestados.