Participó de la Selección Argentina que obtuvo el segundo puesto en el torneo que se realizó hace poco más de un mes en China. Volvió a Corrientes para brindar charlas y conferencias gratuitas, algo que realiza periódicamente para retribuir la formación que tuvo gracias a la educación pública.
El subcampeonato mundial que la Selección Masculina Argentina de Básquet obtuvo en China el 15 de septiembre, continúa latente en el recuerdo de los que siguieron ese torneo, en el cual el equipo nacional venció, contra todos los pronósticos, a algunos de los planteles más poderosos del mundo, como Francia y Serbia.
Lo que pocos saben es que un egresado de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne) fue una de las piezas importantes para obtener ese logro, por el rol que ocupó fuera de las canchas.
Se trata del kinesiólogo Paulo Maccari quien, pese a ser oriundo de la localidad bonaerense de Bahía Blanca, la Capital Nacional del Básquet, decidió formarse como profesional en la Facultad de Medicina que tiene sede en la ciudad de Corrientes, a más de 1.500 kilómetros de su tierra natal. Actualmente reside en España y es reconocido internacionalmente por su especialidad, que es la rehabilitación deportiva.
Durante su trayectoria profesional, trabajó con innumerables deportistas de élite, pero sin dudas el más importante de todos es su primo, Emanuel "Manu" Ginóbili, el mejor basquetbolista de la historia argentina por sus legendarias actuaciones con la Selección y por haber brillado durante 16 temporadas en la NBA, tiempo en el que consiguió cuatro campeonatos con los San Antonio Spurs.
La vigencia que tuvo Manu en el deporte, que le permitió jugar en la liga más competitiva del mundo hasta los 40 años, se debió en gran medida a su excepcional estado físico, algo en lo que Paulo incidió por ser su fisioterapeuta personal.
Recientemente, el kinesiólogo volvió a la Facultad en la que cursó sus estudios de grado para brindar capacitaciones gratuitas, algo que realiza anualmente como una manera de retribuirle a una universidad pública la formación que le dio.
En ese contexto, brindó una entrevista en la que habló de su vinculación con el básquet, planteó las particularidades que tienen los deportistas de primer nivel y destacó la calidad de enseñanza que posee la unidad académica en la que se recibió.
-¿Qué lo trajo a Corrientes?
-Vine a dar la formación del método Busquet, que ya lleva su segunda promoción y estamos terminando con el segundo grupo de kinesiólogos formados en el método. La directora de la carrera de Kinesiología, Laura Leyes, tuvo la buena voluntad, junto con la Facultad de Medicina, de traer esta formación que es internacional, porque viene de Francia.
-¿En qué consiste el método Busquet?
-Es un método de diagnóstico y tratamiento puro y exclusivo de la kinesiología y para kinesiólogos. Hubo un mal entendido mundial y en la prensa de Buenos Aires, donde salió que era un método de nutrición.
El método relaciona lo que hay dentro del cuerpo, el contenido, con toda la cáscara que es lo músculo-esquelético. Pasa que el contenido tiene que ver con la emoción y con las vísceras y las vísceras están muy relacionadas con la alimentación. Entonces, es muy importante conocer la alimentación y los hábitos que tiene el paciente para entender muchas cosas y poder derivarlo al nutricionista que corresponda, que trabaje más o menos en línea con nosotros. Lo mismo pasa si el problema es emocional, lo tendremos que derivar al psicólogo.
-¿Por qué eligió Corrientes para estudiar?
-En esa época había sólo tres universidades nacionales con Kinesiología: Buenos Aires, Córdoba y Corrientes. A Buenos Aires, por ser una ciudad muy grande, mi madre no quería que vaya. Estaba entre Córdoba y Corrientes, y elegí venir aquí.
-¿Cómo se dio su vinculación con el deporte?
-Siempre me gustó el deporte y lo practiqué. Cuando terminé la carrera fui a Buenos Aires y trabajé en un hospital donde había un kinesiólogo que trabajaba en Boca Juniors -plantel de básquet-. Me fui introduciendo en el mundo del deporte y de a poco me fui interesando cada vez más y especializando en temas deportivos, lo que no quiere decir que no trate otros temas. Luego, me fui a vivir a Europa, donde seguí especializándome en esa área.
-¿Con qué equipos trabajó?
-En la Argentina, con Boca y después me fui a Europa a trabajar en un club de fútbol. Yo no había trabajado tanto en el fútbol y quería hacer más experiencia en fútbol menos profesional antes de empezar a trabajar con futbolistas de elite. Fui a Madrid y trabajé en un club que es de segunda división B, porque también me permitía no viajar tanto y de esa manera yo podía ir a Estados Unidos cada 40 o 45 días para tratar a Manu (Ginóbili); en un club profesional eso no hubiese sido posible. También trabajé con la Selección Argentina de básquet como equipo. No me gusta mucho trabajar en un club, ya lo he hecho durante muchos años y hoy por hoy estoy más orientado a que el deportista venga a verme.
-¿Desde cuándo está con la Selección de Básquet?
-Estoy desde el 2012: Juegos Olímpicos de Londres, Mundial de España, Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, Mundial de China y ahora vamos a ver qué va a pasar en los próximos Juegos Olímpicos de Tokio.
-La selección de básquet es considerada uno de los mejores equipos de la historia del deporte argentino, ¿cómo es trabajar con ese grupo?
-Es muy bonito. Lo que pasa es que yo ya los venía tratando de forma privada a cada uno de los jugadores, entonces al fin y al cabo no fue un gran cambio. Pero sí es verdad que viéndolo en perspectiva, alejándome un poco de lo que fue eso, realmente era un grupo fantástico y pertenecer a ese grupo fue fantástico. Ahora, con esta nueva camada, se llegó al subcampeonato del mundo y eso es una alegría bárbara.
-¿Cuáles son las particularidades de los deportistas de elite?
-No es lo mismo el deportista de hace muchos años que el de hoy. El de hoy se cuida mucho y como hay mucha información en las redes sociales e internet, está todo el tiempo confrontando con cuestionamientos como "por qué me hacés eso y aquel le hacés otra cosa". No se dejan hacer cualquier cosa; antes les decías "te infiltro y seguí jugando", pero hoy están más informados y no se deja infiltrar nadie Y te dicen "no, pará que tengo que seguir durando", algo que me parece perfecto.
Tienen otra cabeza completamente distinta y se cuidan mucho, pero por otro lado son muy jovencitos, entonces algunos tienen esa inmadurez de los niños mezclada con la madurez de tener que vivir solos desde hace mucho y tener una responsabilidad.
-¿Qué significa para usted volver a Corrientes?
-Le propuse a Laura (Leyes) esto y ella se entusiasmó e hizo todo el esfuerzo para traer la formación, porque no es fácil traer una formación internacional con precios internacionales. A mí me alegró muchísimo poder hacerlo, porque yo quería traer esta formación, que para mí es de lo mejor que hay dentro de nuestra carrera, a esta Universidad y a Corrientes, que es donde me formé, y poder de alguna manera dar charlas y conferencias gratuitas para retribuir lo que la Universidad me dio de forma gratuita. Me pone muy contento venir.
-Teniendo en cuenta su experiencia en distintas partes del mundo, ¿qué puede decir del nivel de formación que se les da a los kinesiólogos en la Unne?
-Creo que la carrera de Kinesiología de Corrientes es una de las mejores a nivel país y por lo que yo sé, por trabajar en Estados Unidos y Europa, puedo decir que la kinesiología argentina es de las mejores del mundo. Y si la kinesiología argentina es de las mejores del mundo y la Facultad de Corrientes está entre las mejores de la Argentina, quiere decir que también está entre las mejores del mundo, por lo menos en nuestra carrera, que es lo que yo conozco. El Libertador