Las elecciones primarias fueron un cachetazo inédito para Mauricio Macri quien supo remarla de atrás en otras oportunidades, como en 2015, pero que siente que esta vez no le alcanza con ningún paquete de medidas para revertir su realidad en las urnas. En este sentido, desde el Gobierno ya piensan en la retirada, pero no sin antes echar las culpas internas.
En este marco de desesperación, el Presidente se siente defraudado, engañado, desahuciado por sus propios asesores de campaña: Marcos Peña y Jaime Durán Barba, quienes hoy por hoy se encuentran debilitados y sin poder tras el desastre de las PASO.
Ya es sabido que el jefe de Gabinete quedó relegado a una segunda línea de consideración y que sus opiniones son tomadas entre pinzas de cara a octubre. Es que sus estrategias, junto a las del ecuatoriano, fueron equívocas y en la Casa Rosada están más que calientes.
Macri siempre confió en Peña Braun, siempre. Incluso fue su mano derecha y un tipo con gran poder puertas adentro del Gobierno.

Muchas veces su voz enderezaba alguna iniciativa que iba en contra de los intereses del Presidente. Ejemplo de esto es el frustrado desdoblamiento de María Eugenia Vidal, quien por estos días debe estar lamentándose semejante error que la catapultará directamente a ser opositora en el 2020.
Pero no solo la gobernadora está enojada con los asesores estrellas de Macri, sino que la cofundadora de Cambiemos, Elisa Carrió, siempre se ha mostrado contrariada a la figura de Durán Barba, a quien ha criticado hasta públicamente.
Por eso, tanto ella como Guillermo Dietrich ahora tomaron las riendas de la campaña para una elección que parece ya perdida.
“Hemos sido engañados”, aseguró puertas adentro Mauricio Macri respecto a sus dos más confiables consejeros. Al ecuatoriano directamente lo “rajaron” el mismísimo 11 de agosto, mientras que Peña por ahora “zafó”. No fue así la suerte de Nicolás Dujovne, ex ministro de Hacienda, que fue la primera y por ahora única víctima que pagó los platos rotos en el Gabinete.