El Arzobispo de Corrientes envió una carta en la que criticó que “la nueva cultura ya no se inspira en los valores del Evangelio”.l arzobispo de Corrientes, Andrés Stanovnik, volvió a fustigar el aborto mediante una misiva, a propósito de la jornada “Por una cultura a favor de la vida” que se realizó ayer en el salón parroquial de Nuestra Señora de la Merced. El prelado advirtió que “la cultura de la muerte se disfraza de modo tal que aparece identificada con la vida, libertad, justicia y derecho” y criticó las “percepciones subjetivas” que se desarrollan hoy en la cultura.
“En el reciente documento de la CEA (Comisión Episcopal Argentina), elaborado y firmado por la Comisión Episcopal de Vida, Laicos y Familia, decíamos que las nuevas circunstancias en las que se desarrolla hoy una cultura que ya no se inspira en los valores del Evangelio -donde se concibe la vida como don de Dios y el amor humano como participación en el Amor de Dios- sino que prescinde de Él, entendiendo que el ser humano se construye exclusivamente a partir de las percepciones subjetivas que tiene de sí mismo, vemos necesario decir una palabra que ilumine estas realidades de enorme importancia para la persona, la familia y la sociedad”, señaló Stanovnik en la carta enviada al asesor arquidiocesano de la Pastoral Familiar, Jorge C. Ojeda y que fue difundida por el Arzobispado de Corrientes.
“Como sabemos, la cultura de la muerte no se presenta con ese carnet de identidad, sino que se disfraza de tal modo que aparece aún más identificada con la vida, la libertad, la justicia y el derecho. No es tan fácil desenmascararla, por eso es muy oportuno y providencial que nos reunamos y nos ayudemos a discernir, a la luz del Espíritu Santo, cuáles son los valores y bienes que favorecen la cultura de la vida, y cuáles son las mentiras que la dañan con frecuencia de un modo irremediable”, señaló Stanovnik.
Luego, agregó: “En el documento citado advertimos que ‘también hoy nos enfrentamos a las mismas tentaciones de siempre que nos ilusionan, creyendo que, si nos liberamos de la tutela de Dios, seremos más felices y libres de gozar la vida hasta la saciedad’ (n. 1.2). Sin embargo, ‘en los últimos tiempos, hemos constatado un renovado compromiso de oración por la defensa de la vida. Es un aporte específico e insustituible de la comunidad cristiana a la vida social’ (3.1). Además de ‘colaborar en el desarrollo de la vida de cada persona, y aportando a la sociedad la visión cristiana del amor y la familia’”.
El arzobispo continúa en Buenos Aires, donde se realiza un tratamiento médico debido a una enfermedad oncológica. “Espero verlos pronto”, escribió al final de la misiva y agregó: “Agradezco de corazón la oración de todos ustedes por mi salud. Cuenten con la mía”.
JORNADA
Desde que en 2018 comenzó a debatirse en el Congreso de la Nación el proyecto de ley sobre la Interrupción Legal del Embarazado -que fue rechazado en la Cámara de Senadores- la Iglesia católica, junto a otras religiones encaró una campaña en contra de dicha iniciativa, que mantiene.
En ese contexto se realizó ayer la jornada, que estuvo a cargo del padre Ariel Manavella, quien ofreció una serie de miradas en las que el eje central fue “cómo defender y promover la vida”, entre otras cuestiones vinculadas. La jornada surgió por iniciativa del Secretariado Arquidiocesano de Pastoral Familiar y contó con la adhesión de la Junta Arquidiocesana de Catequesis. Estuvo dirigida a agentes pastorales, catequistas, docentes, padres de familias y jóvenes.
La actividad comenzó a media mañana en el salón que se encuentra en el patio de la iglesia La Merced, ubicada en la intersección de las calles 25 de Mayo y Buenos Aires. Hubo una importante concurrencia, que colmó el espacio disponible.
“Esta jornada se trata de una propuesta positiva, valorativa. No venimos a juntar herrumbre, a enojarnos más, sino a conversar sobre los valores que tenemos como regalo de Dios”, señaló al inicio de la charla el sacerdote Manavella.
“Uno de esos valores es la cultura en la que estamos, que nos parece que ya no va de acuerdo a los valores que teníamos antes, pero que no podemos renunciar a ser nosotros los protagonistas de esa cultura, y en esa cultura descubrir el valor primero de la vida humana, el primer bien que todos recibimos. Sin la vida, qué van a hablar de derechos humanos, qué van a hablar de posibilidades, de desarrollo. La vida es el primer derecho”, señaló el sacerdote que se encuentra a cargo de la Catedral de Oberá, Misiones.
Otro de los temas abordados en la oportunidad fue la Educación Sexual Integral.
Las iglesias Católica y Evangélica, desde el año pasado intensificaron su rechazo a las reformas que se plantearon en la ESI, por entender que avasallan su derecho a la libertad de enseñanza y obligan a dar contenidos sin considerar los valores y el ideario institucional. Al respecto, Manavella consideró que “la implementación del programa nacional de Educación Sexual Integral implica un desafío y una oportunidad para enriquecer la propuesta educativa de todas las escuelas.
Abordando aquellos principios que hacen de la educación una tarea auténticamente humanizadora. Nos nos asustamos, no nos escondemos, llevamos una propuesta y vamos a estar ahí para que sea una propuesta verdaderamente humanizadora”, dijo el sacerdote. Otros de los tópicos abordados fueron “los ataques que sufre la vida, directos e indirectos” e “ideologías que atentan” contra la misma.