Hay algo que pasa en Chile que pocos cacharon a tiempo. Mientras el mundo miraba hacia Japón, Corea y Estados Unidos buscando la próxima revolución de los videojuegos, acá en el fin del mundo se estaba cocinando algo grande. Y no, no estamos exagerando.
Partamos por lo más loco: la mitad de los chilenos juega videojuegos. La mitad. Eso significa que si estai en el metro, en la micro, o esperando en la fila del banco, hay una probabilidad enorme de que la persona al lado tuyo esté matando el tiempo con algún juego en el celu en el casino en línea Chile u otros juegos. Y ese detalle del celular es clave, porque el 65% de los gamers chilenos usa el smartphone como su plataforma principal. Nada de consolas carísimas ni PCs gamer con luces RGB. El gaming chileno es democrático y cabe en el bolsillo.
El número de estudios que desarrollan software para juegos en línea está creciendo
El mercado de videojuegos y los casinos en línea en Chile con juegos para dispositivos móviles se está desarrollando rápidamente.
En Chile hay más de 70 estudios de desarrollo de videojuegos. Cuando se fundó Video Games Chile en 2010, eran apenas cinco empresas las que se unieron. En poco más de una década, la cosa explotó.
El fenómeno del gaming de bolsillo
¿Por qué ganó el celular? Porque Chile tiene algo que muchos países latinoamericanos envidian: una infraestructura de internet decente y smartphones en todos lados. No necesitas pedirle plata a tus viejos para una PlayStation 5. Con el mismo teléfono que usa para el WhatsApp, podías jugar Free Fire, Roblox o Call of Duty Mobile.
Los juegos que más pegan entre los chilenos son:
● Free Fire (el rey indiscutido de los battle royale móviles)
● Roblox (que en sus mejores semanas de 2024 tuvo más de 2,7 millones de usuarios activos en Chile)
● Brawl Stars
● Call of Duty Mobile
● Fortnite
Android domina con un 86,5% del mercado. Si eres desarrollador y quieres entrar al mercado chileno, optimizar para Android no es opcional, es obligatorio.
Lo que me parece más interesante es que los chilenos no solo juegan gratis. Roblox, por ejemplo, generó ingresos semanales de hasta 142 mil dólares en Chile durante 2024. La gente está dispuesta a pagar por skins, pases de batalla y contenido adicional. El modelo free-to-play con microtransacciones funciona, y funciona bien.
Hay otro fenómeno que vale la pena mencionar: el gaming móvil se convirtió en actividad social. Ya no es el cabro solo en su pieza. Es el grupo de amigos coordinándose por Discord para jugar una partida de Free Fire en el recreo. Es la mamá que se engancha con los puzzles mientras espera a los niños en el colegio. Es el ejecutivo que se relaja con unas partidas de Brawl Stars en el Uber de vuelta a la casa. El gaming móvil cruzó todas las barreras demográficas que antes parecían infranqueables.
Los locos que hacen juegos en Chile
Acá viene la parte que más me emociona. Porque una cosa es jugar videojuegos y otra muy distinta es crearlos. Y resulta que Chile tiene estudios que compiten de igual a igual con desarrolladores de cualquier parte del mundo.
ACE Team es probablemente el ejemplo más conocido. Los hermanos Bordeu llevan años haciendo juegos que no se parecen a nada. Zeno Clash fue nombrado Juego Independiente del Año por PC Gamer en 2009. The Eternal Cylinder ganó el premio a Mejor Juego Latinoamericano en el BIG Festival de Brasil. Su estética es única, reconocible, bizarra en el mejor sentido de la palabra.
Después está IguanaBee, que hizo historia al convertirse en el primer estudio latinoamericano en trabajar directamente con Sony PlayStation en Japón. Pensá en eso un momento: una empresa chilena desarrollando juegos para Sony desde Santiago. Trabajaron en títulos como G.I. Joe: Operation Blackout y llevan años demostrando que el talento local puede cumplir con los estándares más exigentes de la industria.
Gamaga llamó tanto la atención que Kongregate los compró por una cifra entre 5 y 7 millones de dólares. Dual Effect y Abstract Digital crearon Tormented Souls, un survival horror que recibió elogios internacionales y demostró que Chile puede competir en géneros tradicionalmente dominados por japoneses y gringos.
En 2024, diez empresas chilenas fueron a la Game Developers Conference en San Francisco. Fue el duodécimo año consecutivo con presencia chilena en el evento más importante de la industria. ACE Team incluso recibió una nominación por Mejor Dirección de Arte. Eso no es suerte, es consistencia.
Cuando jugar se convierte en pega
Los esports en Chile dejaron de ser cosa de frikis hace rato. Hoy tenemos equipos profesionales que compiten a nivel regional e internacional, con jugadores que ganan entre 3.000 y 5.000 dólares mensuales. Sí, leíste bien: hay chilenos que se ganan la vida jugando League of Legends.
Algunos logros que vale la pena mencionar:
● Leviatán clasificó al Mundial de League of Legends en 2022, algo histórico para el país
● KRÜ llegó al top 4 mundial en VALORANT Champions 2022
● Fernando Cifuentes se coronó campeón mundial de Pokémon TCG en 2024
● El equipo femenino Arcane Witches ganó bronce en Dota 2 en los Panamerican Esports Championships
Equipos como Leviatán, All Knights y Kaos Latin Gamers compiten regularmente en la Liga Latinoamérica de LoL. Y lo más loco es que figuras del fútbol como Arturo Vidal, Gabriel Suazo y Bryan Véjar han invertido en el mundo gamer, dándole una visibilidad que antes era impensada.
La ANFP incluso lanzó una liga oficial de FIFA con equipos de fútbol chilenos. Universidad Católica tiene entrenador de esports. El mundo cambió y algunos se dieron cuenta antes que otros.
Lo interesante de los esports chilenos es que no se limitan a un solo juego. Hay escena competitiva en League of Legends, Valorant, Counter-Strike, Dota 2, FIFA y hasta Pokémon. Cada comunidad tiene sus propios torneos, sus propias figuras, su propia cultura. Y todas están creciendo.
El Circuito Nacional de Chile, avalado por Riot Games, funciona como semillero para detectar nuevas promesas. Equipos amateur compiten por puntos a lo largo de varios torneos, y los mejores clasifican a instancias donde pueden dar el salto al profesionalismo. Es un ecosistema que se profesionaliza cada vez más, con estructuras que hace diez años no existían.
¿Quién es el gamer chileno?
Los datos pintan un retrato bastante claro. El gamer promedio tiene 27 años, aunque el grueso se concentra entre los 15 y 34. El 73% son hombres, pero el segmento femenino crece cada año y ya representa una oportunidad enorme para quienes sepan llegar a esa audiencia.
Los géneros que más enganchan:
● Lógica (55%)
● Aventura (53%)
● Acción (53%)
● Estrategia (50%)
El 80% juega entre una y cuatro horas diarias. Y acá viene un dato que me dejó pensando: el 63% de los chilenos dice que dejaría de ver tele antes que dejar de jugar.
La comunidad que lo sostiene todo
Lo que hace especial al gaming chileno no son solo los números o los premios. Es la comunidad que se formó alrededor. Streamers en Twitch, creadores de contenido en YouTube, torneos organizados por pura pasión, grupos de WhatsApp y Discord donde la gente se junta a jugar.
Las ventas de productos gaming crecieron un 57% en los últimos cinco años en Chile. La gente invierte en promedio $430.000 pesos en sillas gamer (porque si vas a jugar cuatro horas diarias, más vale estar cómodo). Los juegos más vendidos para PC incluyen Age of Empires, Forza Horizon 5, Minecraft y Resident Evil 7, con un ticket promedio de $11.000 pesos.
El 63% de los gamers compra desde el celular, y casi la mitad de las ventas incluye algún descuento. El chileno es gamer, pero también es pillo para las ofertas.
El rol silencioso del gobierno y las universidades
Algo que no se habla mucho es cuánto ha influido el apoyo institucional en todo esto. ProChile lleva más de una década ayudando a estudios chilenos a participar en ferias internacionales, conectándolos con publishers y distribuidores de todo el mundo. No es casualidad que Chile haya sido el primer país iberoamericano en tener presencia en la GDC allá por 2012.
Las universidades también se subieron al carro. Hoy existen programas especializados en diseño de videojuegos, programación orientada a gaming y artes digitales en varias instituciones del país. Esto significa que ya no es necesario aprender todo de forma autodidacta o emigrar para formarse. Hay una cantera de talento que se está preparando profesionalmente, y eso se nota en la calidad de los títulos que salen de Chile.
El número de estudios de desarrollo pasó de unos 30 en 2016 a más de 100 en 2023. Ese crecimiento no es accidental: es el resultado de políticas de apoyo, formación profesional y una comunidad que se retroalimenta constantemente.
Lo que viene
El futuro se ve interesante. La realidad virtual y aumentada están empezando a generar ruido entre desarrolladores locales. El gaming en la nube promete democratizar aún más el acceso a títulos de alta calidad. Y hay un movimiento creciente hacia los juegos educativos, usando el medio para enseñar además de entretener.
El gobierno, a través de ProChile, sigue apoyando la internacionalización de la industria. Las universidades están formando profesionales especializados en diseño y desarrollo de videojuegos. El ecosistema está madurando.
Obvio que hay desafíos. La difusión sigue siendo un problema: mucha gente que jugó Tormented Souls ni sabe que es chileno. Competir por talento con países como Canadá, que tienen políticas agresivas de incentivos, no es fácil. Y existe todavía esa percepción de que Chile es "muy chico" para esto, cuando los números dicen exactamente lo contrario.
Pero si algo demuestra la historia reciente, es que subestimar al gaming chileno es un error. Lo que empezó en piezas oscuras con adolescentes pegados a la pantalla se transformó en una industria de cientos de millones de dólares, con estudios reconocidos internacionalmente y jugadores profesionales que representan al país en los escenarios más importantes del mundo.
Chile ya no está mirando la revolución de los videojuegos desde afuera. Está adentro, creando, compitiendo, y escribiendo su propio capítulo en esta historia. Y recién estamos empezando.