El psicólogo Gastón Sal, en dialogo con época comentó las consecuencias que observa en un sector de la sociedad correntina, ante las consultas recibidas.
Por estas horas, el Gobierno nacional analiza distintas alternativas para que el impacto del aislamiento obligatorio sea lo menos traumático posible. Un gran porcentaje de la población padece las consecuencias del encierro y tratan de sobrellevar la cuarentena de la mejor manera. Ante este escenario, época dialogó con el psicólogo (MP 353) Gastón Sal, quien analizó la situación de encierro, y los sentimientos que afloran en grandes y chicos.
Si bien Corrientes se mostró como una prueba de flexibilización de la cuarentena desde el lunes 27 de abril, habilitó la actividad comercial minorista y las consultas a los distintos profesionales con turno, en todo el país. El gobernador Gustavo Valdés fue claro en marcar su posición negativa de permitir salidas recreativas o deportivas.
Vale recordar que hasta el Presidente de la Nación el sábado 25 de abril, en conferencia de prensa, manifestó que había posibilidades de que se habilite salidas para que la gente salga a realizar caminatas o actividades físicas en un radio de 500 metros.
Finalmente, luego de idas y vueltas, dichos y contradichos, esta medida no se pudo concretar. Es que los asesores del Jefe de Estado recomendaron que aún no fuera conveniente que esto suceda.
De esta manera, la “tranquera social” cerrada y los argentinos que no cuentan con permisos para circular por la vía pública, deben cumplir con el aislamiento obligatorio.
Ante este panorama, época consultó al psicólogo Gastón Sal, sobre las consecuencias de la prolongada cuarentena que se vive en el país. “La verdad que es una situación muy difícil porque tenemos una esencia social y esa esencia nos incita, nos impulsa al contacto con el otro, hay personas que la están pasando en familia, pero el no tener contacto con la realidad a la que estamos habituados, hacemos un proceso de habituación circunstancial. Atenta contra la esencia del ser humano, la esencia social. De un contacto físico: compartir un partido, conferencia, reunión”, dijo.
Lo que ocurrió en los países de Italia o España, y ahora en Brasil es un ejemplo, son países muy sociables y ahora analizamos la diferencia. Los argentinos somos más aguantadores. Las guitarreadas, las cenas, todo eso se perdió por la pandemia. Esto es una cuestión que va en contra de nuestra esencia, se hace difícil sostenernos en este lugar. La forma de llevar esto es fortalecer los vínculos primarios, de la familia. Al fin y al cabo son los que están en este momento, sino se hace difícil”. Hay gente que la está pasando sola. Adultos mayores que tienen que hacer trámites solos, es duro para el corazón de los que somos sensibles con la realidad y tenemos empatía”, recordó el profesional.
“Para el Estado también es una situación atípica, nadie estaba preparado para esto, ni los pueblos más ricos del mundo. Estados Unidos tiene mortalidad más alta y muchos países europeos. Hemos tenido una política con efectos positivos en la población argentina”, destacó.
“Veo muchas personas adultas con depresión, trastornos de ansiedad, de quienes menos te imaginás. Porque la situación está cambiando mucho nuestra forma de vivir”, resaltó.
La pérdida de un ser querido
Sin dudas que lo más doloroso en este tiempo de pandemia, es el fallecimiento de un familiar, amigo o compañero de trabajo.
Ante la imposibilidad de salir, el respeto del distanciamiento y los protocolos que deben cumplir los trabajadores de casas velatorias, la despedida de un ser querido se limita al máximo. En algunos casos hasta cinco integrantes de una familia.
Consultado al respecto, donde no se puede simbolizar el duelo, Sal comentó que “el ritual del velorio es el inicio del proceso del duelo, tomás contacto con la realidad que tenés que procesar, al no tenerlo en sentido simbólico no lo tenés”.
Además expresó que el velorio es el inicio del duelo, mirás la realidad y comenzás a aceptar eso que no podés. “Es como que se está sorteando un inicio y chocas con la aceptación. Por eso es tan difícil cuando una persona desaparece y no encontrás el cuerpo. No te inicia comenzar el duelo porque no lo ves”, enfatizó. “Eso depende de la relación de la persona con el sujeto que se perdió, el lazo, si fue una persona con la que tuviste poco contacto podrá ser un proceso rápido, si tuviste una relación estrecha se hace cuesta arriba. Es otro significativo. Tenés que ir dirigiendo la pérdida pero queda lo que te dejo. No es que desaparece. El sujeto sigue estando”, añadió. Época