El 27 de agosto del año pasado y luego de estar tres meses vendiendo casi a la intemperie en puestos que ellos mismos habían construido, los puesteros del mercado Virgen de Itatí, pudieron comenzar a vender en dos carpas que la Comuna instaló en la Plaza del Mercorsur, donde esperan que la Provincia finalice las obras del nuevo predio de ventas en el barrio San Gerónimo.
Ayer, en contacto con este medio, Juan, quien es uno de los delegados del mercado, destacó que fue un año difícil en el que no sólo debieron lidiar con una carpa que en cada lluvia generaba problemas, sino que también sintieron de lleno el golpe de la crisis que produjo que las ventas bajaran. Con el fin de la temporada de invierno, los puesteros se reunieron para analizar estrategias que pudieran inducir a las ventas y ver si así pueden juntar dinero para realizar las compras de la nueva temporada.
En ese sentido, el referente adelantó que analizan la posibilidad de realizar jornada de liquidaciones que atraigan a los clientes. “Sabemos que tenemos precios económicos, pero lo que necesitamos es que la gente llegue hasta aquí”, remarcó y adelantó que organizan jornadas de descuentos para los próximos días.
En cuanto a las ventas destacaron que fue un invierno duro y al margen del clima, “la gente casi no compró camperas ni zapatillas, el Día del Niño tuvimos un leve repunte pero no fue como el de otros años”, resumió, y destacó que los vendedores coinciden en afirmar que se trata de uno de los años más críticos que recuerda.
Con la cercanía del verano se ilusionan con la mudanza al nuevo espacio y para que en las fiestas de Navidad y Año Nuevo puedan tener un respiro. “Primero se veía que teníamos días que no se vendía nada, y con la crisis eso aumentó a semanas donde las ventas son nulas y eso realmente nos preocupa, porque nos afecta a todos por igual”, resaltó.
En cuanto a la mudanza al nuevo predio de ventas que la Provincia construye frente a la Casa del Bicentenario en la avenida Laprida, destacaron que aún no hay noticias de ello. “Pasamos casi todos los días y vemos que todo está listo, suponemos que en poco tiempo nos avisarán que nos podemos mudar, pero todavía no tenemos noticias”, resumió el puestero.
LA AYUDA ECONÓMICA
El año pasado, cuando fueron entregados los espacios, cada vendedor recibió un subsidio de 10 mil pesos por parte de la Municipalidad e igual monto por parte de la Provincia, el cual destinaron a compras de productos para arrancar de cero. Al cumplirse un año de la entrega del dinero, en septiembre se deberá comenzar a devolver, por lo cual los vendedores esperan saber cuál será la modalidad que se aplicará.
“Estamos esperando que nos digan cómo tenemos que hacer para comenzar a pagar y eso es algo que también genera preocupación porque será un gasto más que se suma”, especificaron.
Actualmente los puesteros abonan la energía y la seguridad en el predio. “Venimos todos los días y a veces no recaudamos nada; nos da esperanza que llegue el verano y la gente salga un poco más, también esperamos que pronto nos podamos mudar y generar más ingresos para hacer frente a los gastos y poder llevar el pan a la mesa”, señalaron.