El Arzobispo correntino participó de una actividad por el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas. Destacó el trabajo conjunto entre organizaciones.![]()
El arzobispo de Corrientes, monseñor José Larregain OFM, participó este jueves de una actividad realizada en la plaza Vera, en el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas. La convocatoria estuvo a cargo de la Mesa Territorial sobre Consumos Problemáticos Corrientes, integrada por distintas organizaciones, entre ellas Cáritas arquidiocesana y la Comisión de Justicia y Paz.
Monseñor Larregain valoró la presencia de representantes de distintas tradiciones religiosas y espirituales. Señaló que la convocatoria reflejó una convicción compartida de que "toda vida humana es sagrada, toda persona merece ser cuidada y ninguna situación de sufrimiento tiene la última palabra".
En el espacio destinado a la invocación religiosa, el arzobispo correntino destacó la importancia de afrontar esta problemática desde la unidad, con respeto por las diferentes creencias y con el objetivo común de construir una sociedad más justa. También afirmó que la mirada de los presentes se dirigía al "Dios de la Vida, fuente de amor, misericordia y esperanza".
Luego citó un pasaje del Evangelio según san Juan: "He venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia". Explicó que ese mensaje recuerda que el proyecto de Dios para la humanidad se basa en la vida plena y sostuvo que el narcotráfico y las adicciones afectan la dignidad de las personas, destruyen vínculos familiares, debilitan el tejido social y generan sufrimiento en las comunidades.
Un mensaje de esperanza y compromiso
Monseñor Larregain afirmó que la misma Palabra invita a no resignarse frente al dolor. Sostuvo que siempre es posible encontrar un camino de libertad, recuperar la confianza y ofrecer nuevas oportunidades a quienes atraviesan situaciones de dependencia.
Durante el acto también se elevaron peticiones por las personas afectadas por las adicciones, sus familias, los niños, adolescentes y jóvenes, además de quienes cumplen funciones en la justicia, las fuerzas de seguridad, la educación y la salud. Las oraciones también incluyeron a las comunidades religiosas y a las víctimas de la violencia vinculada al narcotráfico.
Al finalizar la invocación religiosa, el arzobispo agradeció el trabajo de quienes prestan servicio en pastorales de adicciones, hogares de recuperación, centros de asistencia, comunidades terapéuticas, organizaciones sociales, instituciones educativas y espacios de acompañamiento. Afirmó que esa tarea cotidiana demuestra que "el amor es más fuerte que el abandono" y que siempre es posible tender una mano a quien sufre.
Como cierre de la actividad, monseñor Larregain compartió una oración en la que pidió fortaleza para defender la dignidad de cada persona, promover la reconciliación, la fraternidad y la solidaridad, y construir una sociedad libre de la violencia, el narcotráfico y toda forma de esclavitud.
