Se conoce que la más de cuatro veces centenaria ciudad de Corrientes lleva impregnada en sus entrañas la tracción a sangre, muchas veces al borde de lo abusivo con los nobles animales que a lo largo de la historia han sido compañía inseparable del hombre.
Más realista y cercano en el tiempo, en la capital correntina han pasado numerosas administraciones municipales que prometieron una lucha a brazo partido para la erradicación de la tracción a sangre y el abuso animal, principalmente en el casco céntrico de la ciudad.

Pero a la luz de los hechos está visto que estos avezados jinetes ganan abiertamente la lucha contra la prohibición, a punto tal que muchos circulan con sus carros en pleno centro, como ocurrió en la esquina Bolívar y Catamarca, agravado por una circulación a contra mano de todo. A alguien se le escapó algo más que la tortuga. Sucede en Corrientes Capital.