Lejos quedó el anuncio del lunes, casi desesperado del gobernador Valdés para combatir, entre otras cuestiones de la plaga del coronavirus, al hambre de los correntinos, especialmente de miles de niños que concurren a las escuelas, casi con la exclusividad de comer, porque en materia de aprendizajes deja algo que desear.
Las prestatarias del servicio, Shonko en primera fila percibiendo miles de millones de pesos en dineros del Estado para un raquítico aporte en materia de limpieza y alimentación en centenares de organismos y escuelas provinciales, juntamente con su subsidiaria Teknofood, socia, colectora o como se denomine; han hecho la vista gorda desde ese mismo lunes e inmediatamente dejaron sin desayuno y almuerzo para el turno mañana, y sin almuerzo ni merienda a los niños de la tarde.
Lo testimoniaron varios padres y tutores consultados –por ejemplo- en la vereda de la Escuela 955 Libertador de América, quienes insistieron vanamente en preguntar si los chicos “iban a almorzar hoy en la escuela”.
Pasó toda la semana hasta que de manera informal se entregó recién este viernes 20 (en pleno brote de coronavirus en la ciudad) una “caja de alimentos”, si es que vale el término. Para que cada tutor retirara del colegio una caja con el logo, sello y propaganda del gobierno correntino, conteniendo seis latas de picadillo, un pack de tres paquetes galletitas saladas, un aceite mezcla de baja calidad, un paquete de leche de tercera marca, dos paquetes de fideos y dos cajitas de puré de tomates. Un paquete de azúcar. Nada más.
“Los chicos pasaron toda la semana comiendo como pudieron en sus casas, redoblando el esfuerzo económico de los padres”, se escuchó. El chancho no tiene la culpa (en este caso no son los niños), sino el que le da de comer a Shonko que, una vez más, hizo enormes diferencias dejando sin comer a miles de alumnos.
En la última adjudicación, la insaciable empresa de alimentos y limpiezas Shonko, embolsó más de $1.200 millones, para limpieza de hospitales y alimentos para escuelas. A cambio de un sándwich de paleta para los jardines de infantes; y latitas de picadillo con galletitas para los primeros grados.