María Romero es la esposa del empleado municipal fallecido Manuel Lorenzo Peloso, que pertenecía al sector de recolección de residuos. Murió a raíz de un corte que se produjo en horario de trabajo al hincarse con un vidrio y una larga cadena de irresponsabilidades que terminaron con su vida.
Su viuda solicita ayuda ante las autoridades municipales para poder cobrar el sueldo de su esposo del mes de diciembre y también necesita una fuente de empleo dependiente ya que, debido al fatal desenlace con Peloso, es la única que puede trabajar para llevar sustento a su hogar.
Manuel, un trabajador de 33 años, se desempeñaba en el turno mañana en el área de Recolección de Residuos en la ciudad de Corrientes y falleció hace cinco días, producto de un corte profundo en la mano izquierda mientras realizaba su tarea. Nadie lo atendió como correspondía, le exigieron que continuará trabajando pese a la profunda herida, las vendas y los dolores; pasó por una clínica; cuando fue a emergencias del Hospital Vidal fue muy tarde. Murió el domingo. En la municipalidad y en la empresa nadie se hace responsable de la perdida de una joven vida humana.
PROMESAS
Su viuda, María Romero comentó que el miércoles se reunió con el secretario de Coordinación de Gobierno Municipal, Hugo Cuqui Calvano, quien le prometió ayuda con respecto al cobro de los haberes de su esposo, ya que este mes aún no los pudo percibir.
Además, le solicitó un puesto laboral de planta permanente como tenía su fallecido esposo.
FALLÓ LA EMPRESA
Consultada la señora de Peloso, acerca de lo que falló en el sistema de atención sanitaria para que su esposo terminara muriendo, no dudó: “falló la empresa, el hospital, la clínica, todo; porque se podría haber evitado su muerte, cuando se corta no le avisa a la ART, a los operarios que estaban con él sí”.
Manuel se atendió en el Hospital Vidal, “donde le mandan a los orientadores y le indican la colocación de un inyectable para que pase el dolor, en Emergencia le colocan y se le calma un poco”.
“Aunque ese día no se levantó para nada, al otro día siguió con mucho dolor, pero me dijo que iba a presentarse en el trabajo para pedir un franco”, aunque nunca imaginó un desenlace fatal.