Mientras el gobierno nacional otorga aumentos, bonificaciones y descuentos a los jubilados y pensionados argentinos; en Corrientes, república aparte, su Dirección Provincial de Energía, hace pedazos el bolsillo de los correntinos con fuertes facturaciones a fin de año.
La nunca bien ponderada DPEC comenzó la distribución de las facturaciones con aumentazos que superan el 23%, previsto desde este mes y tiene en carpeta otro fuerte incremento anunciado para el mes de febrero de 2020.
Así los correntinos en el mismo día y solo con diferencias de geografías ciudadanas, por un lado aguardaron pacientemente durante varias horas para encontrarse con el refresco nacional de un bono de fin de año por $5.000 para terminar mejor un dificilísimo año 2019 y, al volver a sus casas, se toparon con suculentas boletas de luz que prácticamente les fagocitarán esos dineros nacionales que tienen otra finalidad: la reactivación de las economías familiares.
Y no para engrosar las arcas provinciales de una entidad deficitaria como la DPEC que brinda un servicio malo, además de ser altamente morosa ante las grandes distribuidoras de energía (CAMMESA por ejemplo).
Algo está mal. Algo no está funcionando en esta provincia.