El ingeniero Hugo Rohrmann, funcionario de la Administración Provincial del Agua de la Provincia del Chaco e integrante de la Facultad de Ingeniería de la UNNE, comentó que se espera para esta zona después de la apertura de compuertas de la represa Itaipú.
Explicó que “lo importante es que se tengan planes de contingencia para julio o agosto” sobre todo desde las empresas potabilizadoras de agua porque no hay modelos que predigan la posibilidad de lluvias a largo plazo.El especialista expuso que “con optimismo”, lo que se debe esperar de la altura del río, puede llegar a 1,80 metros con la apertura de compuertas de la represa de Itaipú.
Manifestó que es lo que se espera para los próximos 10 a 15 días, recordando que “la cuestión de fondo es lo que vaya a suceder en julio o agosto”, respecto de lo que no se tiene previsión sobre lluvias.
En este sentido, recalcó que “todas las empresas tienen que tener planes de contingencia”, ratificando que “todo va a volver a la normalidad”, respecto de que el agua bajará nuevamente, probablemente s los mismos niveles. Aludió a que la bajante extrema genera “un impacto ambiental claro” en la fauna del Paraná.
En cuanto a las perspectivas de lluvias, respondió que “no se pueden ver si habrá precipitaciones a largo plazo porque no hay herramientas válidas”.
Explicó que “tenemos un clima templado y estamos en fase de transición, por eso es difícil hacer un pronósticos para esta zona, así que nadie puede afirmar si se va a revertir porque depende de las precipitaciones”.