A pesar de los anuncios de trabajos en los barrios, y de haber transcurrido casi un año de gestión municipal, la ciudad parece un campo minado o abandonado. Las calles de tierra se vuelven intransitables por pozos, lagunas y desagües tapados.
El esquema ideado por el municipio de atención a los barrios y sus calles de tierra demostró su ineficacia. Con cada lluvia, las arterias sufren el deterioro progresivo de más de un año de abandono, más alla´de los anuncios marketineros en las redes sociales o en los medios pagos.
Lo cierto es que los vecinos pasaron del hartazgo a la falta de confianza en la gestión comunal. Un funcionario municipal fue fuertemente interpelado por un periodista en una radio local, que lo dejó mal parado ante la comunidad.
Es que el Subsecretario de Control de Riesgos quiso desconfiar de los reclamos de los vecinos, que con 15 cm. de agua en sus hogares, culpaban a la falta de mantenimiento de canales primarios de desagües barriales, que convierten en lagunas los sectores bajos de la ciudad.
Ni los canales o desobstrucciones del Plan Hídrico pueden tapar el verdadero quid del problema que se agrava con cada lluvia.
Bastaron 87 mm. para que la ciudad pareciera Sarajevo en su peor momento: pozos, calles cortadas, montículos de escombros tratando de tapar la desidia, y la bronca contenida de los vecinos.
Por caso, el agua que no escurría en las calles pavimentadas, totalmente inundadas de cordón a cordón. A su vez, las calles de tierra con zanjones tapados, hacían imposible el escurrimiento. El paso de los vehículos en todo este tiempo fue drenando el suelo, produciendo profundos pozos, adonde se acumula el agua con cada lluvia. El deterioro basta decir que es permanente.