“Una sociedad que avanza hacia una laicidad sin Dios, trastoca los valores que fueron - hasta el momento - el sostén de sus bases constitutivas. La exclusión de toda referencia a Dios, con el pretexto de no adoptar un proyecto excesivamente influido por lo eclesiástico - o clerical - desciende inevitablemente a un ateísmo beligerante y negador de toda trascendencia”, advirtió el arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna.
El arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, advirtió que “una sociedad que avanza hacia una laicidad sin Dios, trastoca los valores que fueron - hasta el momento - el sostén de sus bases constitutivas”.
“La exclusión de toda referencia a Dios, con el pretexto de no adoptar un proyecto excesivamente influido por lo eclesiástico - o clerical - desciende inevitablemente a un ateísmo beligerante y negador de toda trascendencia”, sostuvo en su sugerencia para la homilía.
El prelado recordó que “Dios desborda la religión y gravita en toda estructura social. Los valores esenciales, aunque también sean sustentados por respetables religiones, tienen su origen en el Dios Creador y Padre de la Vida”.
“La Iglesia Católica defiende el valor de la vida humana, desde la concepción en el seno materno hasta su natural extinción biológica, pero rehúsa que se la considere defensora de un patrimonio ‘sectario’”, puntualizó.
“Por motivos antropológicos y científicos se opone al aborto, como muchos hombres y mujeres que se adhieren a ellos sin profesar religión alguna. Su liderazgo procede de convicciones muy hondas, que trascienden el contenido de su fe, pero que reciben de ella su confirmación e inquebrantable solidez”, subrayó.