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Info General Arzobispo de Buenos Aires

Card. Poli: No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana

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Crédito: 94140

Con una ceremonia presidida por el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Mario Aurelio Poli, se realizó el 9 de abril en la catedral metropolitana una nueva edición del “Rosario por la Vida”.

 

El arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Mario Aurelio Poli, presidió el 9 de abril en la catedral metropolitana el Rosario por la Vida. La ceremonia fue concelebrada por el rector de la catedral, presbítero Alejandro Russo.

 

La ceremonia comenzó con la bendición de embarazadas y niños. La soprano Haydeé Dabusti cantó el Ave María para los presentes, y un grupo de niños y embarazadas acercaron ofrendas florales a los pies de la Virgen. Luego se celebró la Eucaristía.


En su homilía, el cardenal Poli se centró en el embarazo de María “milagroso por obra y gracia del Espíritu Santo”, y afirmó que es “la cátedra de los cristianos, desde donde se enseña la sacralidad de toda vida humana”.

 

A partir del embarazo de María, señaló el purpurado, “los cristianos entendemos que una mujer embarazada se convierte en un santuario de la vida”. Contemplando el misterio de la Anunciación, añadió, “confesamos que la vida es el don más bello y verdadero que tenemos los humanos, pero además, es sagrada. La vida es sagrada porque Dios la consideró digna de Su divinidad y la eligió para hacerse presente y quedarse entre nosotros”.

 

El cardenal Poli recordó que “todos los niños del mundo son el objeto de nuestro cuidado, porque sabemos que la vida de los niños corre peligro: el trabajo infantil, el analfabetismo, la trata y prostitución, el matrimonio infantil -aún hoy en América-. La vida, que comienza en el santuario de la vida, de punta a punta debe ser respetada, desde el momento de la concepción hasta su pascua”, sostuvo.

 

El purpurado advirtió además que “se abalanza sobre los niños todo tipo de peligros” y consideró que “nosotros debemos prestar nuestras voces a sus causas, especialmente a los que no tienen voz para defenderse”.

 

“Los cristianos no podemos hacernos los sordos a los gritos de los pequeños inocentes que no pueden ejercer su derecho a la vida y quieren participar de lo que nosotros llamamos ‘fiesta de la vida’, sobre todo después de la pascua, porque la vida en términos cristianos es eterna. Así nos regaló Dios en el bautismo este don”, continuó.

 

Recordando las palabras del papa Francisco en Evangelii Gaudium, explicó que “es una cuestión que hace a la coherencia interna de nuestros mensajes sobre el valor de la persona humana y la defensa de la vida”, por lo tanto, “no debe esperarse que la Iglesia cambie su postura sobre esta cuestión: la vida es sagrada”.

 

En palabras del Papa, añadió: “Este no es un asunto sujeto a supuestas reformas o modernizaciones. No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana, en cualquiera de sus estadios”.


Finalmente, reconoció que “también es verdad que hemos hecho poco para acompañar verdaderamente a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias, particularmente cuando la vida que crece en ellas ha surgido como producto de una violación o un contexto de extrema pobreza”.

 

“¿Quién puede dejar de comprender esas situaciones de tanto dolor?”, planteó, e invitó a que “mientras defendemos la vida con todas nuestras fuerzas, con toda la sabiduría de la Iglesia”, no olvidar las obras de misericordia: “Bajar a las manos lo que predicamos con la boca”.+ 

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