(IMÁGENES) Como parte del itinerario de visita recorrerá las Diócesis de Corrientes hasta el 30. Ayer visitó la Unidad Penal 1 y La Iglesia De La Cruz.
En el marco de una misión que lleva por lema “Tiempo de gracia y misericordia: Dar gracias por peregrinar en la Iglesia”, ayer una multitud de fieles recibió a la imagen peregrina de la Virgen de Fátima -que llegó de Portugal- que arribó al aeropuerto internacional “Fernando Piragine Niveyro”, alrededor de las 14.30 y luego acompañaron y escoltaron a la imagen durante todo el recorrido hasta el Colegio Pío XI.

La imagen llegó desde Portugal y desde el mes de abril se encuentra recorriendo las diócesis de la Argentina. Permanecerá hasta el 30 en Corrientes.


Una multitudinaria caravana la acompañó hasta la costanera donde la aguardaban más fieles para darle la bienvenida. A lo largo del trayecto, cientos de devotos la esperaron en las veredas de sus casas ubicada sobre las avenidas Libertad, Armenia, Gobernador Ruiz, Gobernador Pujol y la costanera con pañuelos y banderas para saludar el paso de la Virgen que fue trasladada a bordo de una camioneta particular.


Luego la Virgen, patrona de los enfermos, arribó a la Unidad Penal Nº 1 para visitar a quienes están privados de su libertad. Al culminar esa visita, en procesión se dirigió hasta el santuario de la Cruz de los Milagros, donde anoche se celebró una misa de bienvenida.


APARICIONES MILAGROSAS
El 13 de mayo pasado la Iglesia recordó un año más de la primera de las apariciones de la Virgen de Fátima a los tres pastorcitos, Lucía, Francisco y Jacinta, ocurridas en Cova da Iria (Portugal) en 1917. Aunque se suele hablar de la “aparición” de la Virgen de Fátima, en realidad fueron seis las veces en que María se apareció a los tres pastorcitos ese año. En la sexta y última aparición, el 13 de octubre, ante miles de peregrinos que llegaron a Fátima, se produjo el denominado “Milagro del sol”, en el que luego de la aparición de la Virgen a los pastorcitos, se pudo ver al sol temblar en una especie de “danza”, según los testimonios. En 2014, un hecho insólito ocurrió en el templo del barrio Juan de Vera. La imagen de la Virgen, que se encuentra en el atrio principal, el manto cambió de un momento a otro su color: era blanca y quedó azul. El párroco de la casa consideró lo sucedido como “una caricia de Dios a sus hijos”.