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Beatifican a Esquiú, orador de la Constitución

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Crédito: 151090

El papa Francisco decretó ayer la beatificación del frai­le catamarqueño Mamerto de la Ascensión Esquiú, un obispo con clara visión so­cial, que declinó de transitar por los espacios revestidos de oropel y fue figura clave en la Asamblea Constituyente de 1853, el orador destacado en la redacción de la Primera Constitución de la Argentina.


Según informó el Vaticano, el Pontífice autorizó la pro­mulgación del decreto de la Congregación para las Cau­sas de los Santos para la bea­tificación del Venerable Sier­vo de Dios argentino. Esquiú perteneció a la Orden de los Frailes Menores y fue nom­brado obispo de Córdoba en 1880. El sitio oficial Vatican News al dar la noticia ayer dijo que era un “obispo con visión social”.

 

El decreto del Papa se da días después de que una junta de cardenales recono­ciera el milagro atribuido a la intercesión de Esquiú, que se refiere a la curación, cien­tíficamente inexplicable de una niña que padecía osteo­mielitis.

 

Una vez declarado beato, se permitirá el culto público eclesiástico de Esquiú, aun­que limitándolo a determi­nados lugares y familias re­ligiosas, informaron fuentes del Obispado de Catamarca. Un beato es un difunto que mediante el proceso de bea­tificación ha sido nombrado así por el Papa en nombre de la Iglesia Católica. El término beato significa feliz (del latín beatus), o bienaventurado en sentido más amplio, y alu­de a la creencia de que esa persona ya está gozando del Paraíso.

 

El milagro había sido apro­bado por la Comisión Teoló­gica de la Congregación para la Causa de los Santos, el 24 de abril de 2019.

 

Mamerto Esquiú nació el 11 de mayo de 1826 en el pueblo de Piedra Blanca, en la pro­vincia de Catamarca, y falle­ció el 10 de enero de 1883 a los 56 años. Es recordado, en los manuales de historia, con toda justicia por su talento y patriotismo, como el orador sagrado de la Constitución del ‘53. Fue hijo de humildes labradores, fervorosos cris­tianos.

 

Tenía un concepto que rei­teraba: “Todo está en la Cons­titución y en la ley”.

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