Eustaquio, un abuelo de 85 años perdió su precaria vivienda a causa del avance del río. Similar situación viven otras seis familias en la zona. La ayuda que reciben es de alimentos y ropas. Necesitan materiales para intentar reconstruir sus espacios.
El río Paraná continúa en estado de alerta y ya pasó los 6,50 metros. Los barrios de la ribera continúan siendo los más afectados y, entre los cientos perjudicados, se encuentra Eustaquio López quien ya fue noticia en las páginas de época durante los años 2014 y 2015, siempre por lo mismo. El avance del agua se lleva consigo su precaria vivienda. El abuelo, de 85 años habita la zona desde hace mas de 30 años, cada vez que el Paraná se acerca a su “casilla” recibe la visita de asistentes sociales y algún que otro político -ayer recibió a una concejal-. Todos toman sus datos y afirman que “trabajaran en su situación”. Conforme pasa el tiempo -a pasos agigantados- su situación de vulnerabilidad continúa igual. A estas visitas se sumó la presencia de alimañas en la zona y el contexto de salubridad pende de un hilo.
Ayer, unos vecinos tuvieron que sacarlo del lugar “que no quiere abandonar” para que el agua no termine llegando a su rodilla. Carmen y Javier, vecinos del lugar, lo recibieron en su casa y junto a cinco hijos tratan de hacerle frente al agua.
En total, en la zona denominada bajo Galván serían seis las familias que están literal y gráficamente “con el agua en el patio”. Todos recibieron la vista de asistentes sociales, ropa y algún que otro bolsón de alimentos, pero advierten que aún se necesita mercadería.
“Pedimos una especie de informe, para gestionar una ayuda o una casa para el abuelo, pero nos dicen que no se puede hacer o que van a ver, y esto todos los años se repite”, aseveró a época Javier que es plomero, trabaja por su cuenta y con eso alimenta a sus hijos. Carmen es ama de casa y hace maravillas para sobrellevar el triste escenario.
Según ellos, les faltan principalmente colchones, y camas, pero sobre todo piden que se asista al abuelo, “que con 85 años no merece vivir así”.
Época se acercó a la Delegación Municipal del barrio Galván desde donde se entregan las donaciones “casa por casa”. Desde allí indicaron que se acercaron hasta la precaria vivienda -hoy solo paredes de madera- y vieron al abuelo. Tenía un golpe en su codo y está bastante deteriorado en su aspecto, aunque por lo poco que dijo “no tiene nada”. La creciente se daría entre mañana y pasado y ya para el domingo se espera una bajante. Sólo queda desear que no se registren lluvias sino ¿dónde irá a parar Eustaquio?