El 25 de abril del 2017 colapsó el pavimento. Si bien se realizan algunos trabajos, otro hundimiento en la zona hace temblar las casas.
Esta semana se cumplirán dos años del hundimiento de parte de la avenida Jorge Romero en el barrio Galván. Norte de Corrientes, ayer volvió al lugar donde si bien las obras comenzaron, los problemas parecen no dar tregua. Los vecinos se mostraron molestos ante los trabajos que no parecen dar solución a largo plazo, ya que el pasado sábado volvió a caer parte del pavimento.
Fue el 25 de abril del 2017, cuando tras varias semanas con un leve hundimiento, las lluvias de esa jornada en la que cayeron 131 mm hicieron colapsar la estructura, en un segundo tramo, ya que en noviembre del 2016 se había hundido el entubamiento en el sector de la avenida y su intersección con la costanera.
Varias familias viven en inmediaciones del pozo que con cada tormenta les genera temor. Si bien en el lugar desde hace algunos meses se viene realizando el entubamiento, la situación no está resuelta y el Limita sigue rugiendo desde dentro, siguiendo su cauce natural hacia el río Paraná.
Miguel Escalante vive hace dos años al borde del desmoronamiento, su vivienda quedó ubicada justo al lado del cráter y ayer en diálogo con este medio remarcó que el miedo se apoderó de su vida de la de su esposa Nicolasa el 25 de abril del 2017.
Tras el inicio de las obras los vecinos pensaron que los problemas que fueron creciendo finalmente llegarían a su final. Pero el sábado el sector quedó bajo agua y la presión hizo colapsar nuevamente parte del pavimento. “Cuando empezó la lluvia salimos a poner bolsas de arena en el portón para tratar de detener el agua, lo hacemos siempre porque el agua entra más de medio dentro de la casa”, contó Miguel y luego detalló, “eran cerca de las 11 cuando escuchamos un estruendo y sentimos que la casa se movió, supimos que el pozo se volvió a agrandar”, explica el hombre.
No se equivocaban, un sector del pavimento volvió a socavarse y ceder haciendo temblar las viviendas de la zona. “Vimos cómo el agua corría y la calle volvió a hundirse fue como repetir lo que pasó hace dos años”, resumió Ramón, quien también vive de cara al cráter.
Sin festejos y más bien con historias que reflejan días de temor, los vecinos del barrio gobernador Galván indican que la solución no es tapar el lugar sino volver las cosas como fueron hace 20 años cuando el arroyo Limita corría por el lugar.
Pasaron dos años, el pozo se ensaña con reaparecer lo que preocupa y ya casi nadie se anima a pasar cerca.
Si bien las obras se están llevando a cabo, los vecinos reclaman celeridad.
VIVIR CON EL POZO EN LA PUERTA
Miguel y su mujer Nicolasa viven en una de las casas más próximas al hundimiento, hace 20 años cuando en el barrio no había nada, con la avenida finalizada en el 2013 su vida comenzaba a mejorar ya que podían entrar y salir de su casa.
Ahora la puerta de la entrada da directamente en el pozo y tras la caída de las veredas que permitía conectar con Elías Abad ahora deben dar una vuelta para bordear el pozo y poder salir del barrio.
“Estamos cansados, vivimos con miedo, si no pasa algo la única forma de salir de nuestra casa es a pie, es desesperante y vivimos así hace dos años”, indican.
Rajaduras y hundimientos dan cuenta del deterioro de su precaria vivienda.s
Varias son las familias que viven en inmediaciones del pozo y cada tormenta les genera temor.